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Actualidad Acofarma | Crear dosis ajustadas a las necesidades del paciente

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Puntualsenna

Miguel Sánchez García es jefe de Medicina Interna del Hospital San Carlos de Madrid y una fórmula magistral le está ayudando a salvar vidas. «Se trata de una mezcla de antibióticos no comercializada que se aplica al tracto digestivo, boca y estómago, para erradicar y prevenir la colonización digestiva por gérmenes hospitalarios, que constituyen el origen de los gérmenes que causan las infecciones que se adquieren en el hospital», explica el doctor. La infección a la que se refiere se produce más en pacientes graves que requieren de respiración artificial y los estudios demuestran que reduce la mortalidad entre un 15 y un 25 % y los casos de neumonía en un 69%.

El caso del doctor Sánchez es un ejemplo, a lo grande, de las aplicaciones de la formulación magistral. «La dermatología, la podología y la pediatría son los ámbitos que más la utilizan, pero también se aplica en oncología», explica Alberto Rodríguez, director de la Asociación de Cooperativas Farmacéuticas (Acofarma). El sector crece en un momento en el que la farmacéutica se ha convertido en una de las industrias más afectadas por la crisis, tal como se puso de manifiesto en Infarma 2012, el Congreso Europeo de Oficina de Farmacia que se celebró en marzo en Madrid. «Después de unos años oscuros estamos creciendo», asegura Rodríguez que apunta a las causas de esa oscuridad a la imagen anticuada que se tiene de la formulación y a algunos abusos cometidos en el pasado por determinados profesionales.

Tener una clientela fija es una de la razones que permite el impulso del sector, sobre todo muchos pacientes con enfermedades denominadas raras y aquéllos que necesitan dosis a medida. Ambos grupos recurren a la formulación magistral para obtener un jarabe sin glucosa, una pomadas para la psoriasis o medicamentos sin gluten, por poner sólo los ejemplos más frecuentes. Los pediatras son los profesionales que más salidas le dan a la fórmula magistral: «Por ejemplo, en lugar de darle un trocito de analgésico machacado y disuelto en un biberón a un bebé, es preferible crear una dosis ajustada a sus necesidades y en un formato que asegure que la ingerirá entera», ejemplifica el director de Acofarma.

 Escollos

Pero para acabar de emprender el vuelo, el sector tiene algunos escollos que salvar. Por ejemplo, el de la falta de formación, pues tanto en la carrera de Medicina como en la de Farmacia, las asignaturas relacionadas con la materia son optativas. «Es posible que se pierda toda una generación de farmacéuticos por la falta de cursos y formación sobre la materia», explica Joan Alegre, titular de la Farmacia Coliseum de Barcelona, una de las boticas que más formula en la Ciudad Condal.

Precisamente para evitar esa falta de formación, asociaciones como Aprofarm (Asociación Profesional de Farmacéuticos Formuladores) ofrecen cursos de reciclaje, de formación e incluso de información para profesionales del sector que no siempre conocen todas las posibilidades de la formulación, que como indica la secretaria técnica de esta entidad, Montserrat Torrell, «amplía los recursos terapéuticos en un momento en que los medicamentos industriales restringen el número de presentaciones».

 «Demasiadas trabas»

Otro de los problemas con los que se enfrenta el sector es lo que profesionales como María del Mar Sanchís considera un exceso de control. «Las inspecciones son muy estrictas, nos hacen invertir constantemente en cambios que nos suponen mucho dinero, lo que hace que la formulación se mantenga, cubra gastos, pero no acabe de ser rentable», explica la titular de la Farmacia Sanchís de Barcelona. La responsable en formulación de este establecimiento, Mireia Méndez apunta otra traba: «Todas las fórmulas requieren de una receta médica aunque ya sea un medicamento que toma el paciente y no todas entran por el seguro. Además, hay que rellenar una gran cantidad de papeles para conocer la trazabalidad del compuesto creado y todo eso supone tiempo y dinero», explica la formuladora mientras muestra un taco enorme de papeles, relativos a una misma fórmula.

«El cliente siempre se queja del precio. Si yo hago una crema a medida para una persona y le cobro 18 euros se asusta, cuando los precios de los productos industriales están muy por encima de ese precio y se trata de productos hechos en serie», añade Alegre que está de acuerdo con Sanchís en que no resulta rentable.

Según cifras proporcionadas por Acofarma, en España las fórmulas representan el 2% de la venta total de medicamentos, muy lejos del 7% que registran, por ejemplo Holanda, y otros países europeos. Pero se trata de un servicio que todas las boticas deben ofrecer, ya sea con un laboratorio propio o encargando las fórmulas a otro. El sector, sin embargo, se muestra optimista y convencido de que debido a la tendencia al alza de dar un trato personalizado al paciente, «la fórmula es un medicamento de futuro», tal como indica Montserrat. •

Silvia Cruz

La Vanguardia.com. Salud | 10/04/2012

Barcelona

 

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