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Noticias Actualidad | Cambio relevante en la tributación del traspaso de farmacias

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Antonio Durán-Sindreu Buxadé
Socio Director de DS, Abogados y Consultores de Empresa

Hace aproximadamente un año informábamos en estas mismas páginas de que el Tribunal Supremo había admitido la tramitación de un recurso de casación para tratar de unificar la cuestión de los impuestos indirectos aplicables a la transmisión de una farmacia.
Todo ello tras haberse detectado que en distintas Comunidades Autónomas se estaban siguiendo criterios diversos en cuanto a la sujeción o no de las escrituras notariales de transmisión de oficinas de farmacia. Mayoritariamente se entendía que la operación no estaba sujeta al impuesto de actos jurídicos documentados, si bien en Madrid y Extremadura la administración exigía las liquidaciones por este tributo a los compradores.

En definitiva, lo habitual en estas operaciones era que el adquirente de una farmacia no tuviera que pagar ningún impuesto indirecto (ni el IVA ni el ITPAJD). Por tanto, toda la tributación recaía en el vendedor, al tener que soportar el IRPF por la ganancia patrimonial.

Pues bien, tras la tramitación oportuna, ya se ha dado a conocer el fallo del Tribunal Supremo sobre esta cuestión, en la Sentencia de 26 de noviembre de 2020 (recurso 3873/2019) de la Sala Tercera de lo contencioso-administrativo. Y -salvo a las administraciones tributarias autonómicas- a pocos va a satisfacer la solución del alto tribunal que ya avanzamos que concluye con el peor escenario: considerar que la primera copia de una escritura notarial en la que se documenta la cesión o transmisión de una oficina de farmacia es un acto sujeto, conforme a lo dispuesto en el artículo 31.2 TRLITPAJD, al impuesto sobre actos jurídicos documentados, al ser inscribible tal título en el Registro de Bienes Muebles.

Esta sentencia cambia por completo una cuestión normalmente pacífica y además jurídicamente bien fundamentada: Se solía descartar que se tuviera que presentar una autoliquidación por este impuesto (modalidad “Actos jurídicos documentados”) si no concurrían cumulativamente estos tres requisitos:

• Que estuviéramos ante documentos públicos en forma de escrituras y actas notariales.
• Que tuvieran por objeto cantidad o cosa valuable.
• Y que contuvieran actos o contratos inscribibles en los Registros de la Propiedad, Mercantil, de la Propiedad Industrial y de Bienes Muebles no sujetos al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones o a las modalidades TPO u Operaciones societarias.

Este último era el que se consideraba incumplido en las transmisiones de farmacias. No en vano, cuando traspasamos una farmacia no tenemos obligación de inscribir la operación en el registro de Bienes Muebles, al menos de manera preceptiva, constitutiva o con efectos frente a terceros. Este cometido lo cumple más bien la comunicación preceptiva al Colegio de farmacéuticos (que autoriza la operación) y a la Consejería de Sanidad correspondiente, que toma razón del traspaso al hacer la inspección al nuevo titular.

El Tribunal Supremo, en su sentencia de 26 de noviembre de 2020 acude al argumento formal de que el acto de transmisión de una farmacia es potencialmente “inscribible” (aunque en la práctica esta inscripción, si no hay una hipoteca mobiliaria sea totalmente irrelevante). Por tanto, dada esa aptitud, considera el TS que se cumpliría con el tercer requisito previsto en la normativa del ITPAJD para que se produzca la sujeción.

En definitiva, sin demasiado esfuerzo en argumentar esta interpretación tan formalista, el Tribunal Supremo da carta blanca a las administraciones autonómicas (que son quienes recaudan este impuesto) para exigir que cualquier transmisión de farmacia vaya acompañada del pago de AJD.

Por tanto, a partir de ahora, cuando planifiquemos el traspaso de una oficina de farmacia por medio de una compra-venta, deberemos recordar la existencia de dos impuestos: El IRPF a cargo del vendedor, por la ganancia o pérdida patrimonial que le provoca la transmisión y el de “Actos jurídicos documentados” con unos tipos que oscilan entre el 0,5% y el 1,5% en función de la Comunidad Autónoma, a cargo del comprador. Estos tipos impositivos son relativamente bajos en comparación con otros tributos, pero obviamente, el hecho de que se apliquen sobre una base imponible elevada (como lo suele ser el fondo de comercio de una farmacia), hace que las cuotas a pagar sean relevantes y que, por tanto, quienes pretendan adquirir una farmacia en 2021 tengan un sobrecoste que hace un par de meses ni siquiera se planteaban.

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