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Noticias | ¿Cómo afecta al sueño el cambio horario de este fin de semana?

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Moskito Guard
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El debate sobre los trastornos que los cambios horarios pueden producir en nuestro organismo se repite cada vez que adelantamos o atrasamos los relojes. El doctor Estivill asegura que “los desajustes en el sueño no son generalizados y sólo afectan transitoriamente a pequeños grupos de población” y aconseja “un cambio escalonado a los ancianos, los niños y las personas con insomnio o dificultad para dormir”.  

 

¿Cómo minimizar los posibles desajustes del cambio horario?

El doctor Eduard Estivill comenta que “la hora perdida en el cambio de horario primaveral puede provocar pequeños desajustes de salud, sobretodo en nuestro ritmo de vigilia y sueño”. En este sentido, el experto recomienda no restar una hora de golpe a la rutina diaria y que se reparta en cuatro días para minimizar el impacto: “realizar un ajuste paulatino, de aproximadamente 15 minutos al día durante los 4 días previos al cambio horario para que éste sea imperceptible” . Sin embargo, Estivill reconoce que “las personas mayores y los niños suelen ser los más afectados y pueden tardar algo más de tiempo que los adultos en adaptarse”.

 

 

También aconseja a las personas que padecen insomnio y para toda la sociedad en general “no obsesionarse con los leves trastornos que pueden producirse durante los primeros días, por eso el cambio escalonado es la mejor alternativa”.

Y es que el cambio al horario de verano se soporta peor que el de invierno “porque el cuerpo humano tiene menos dificultades a adaptarse a un día de 25 horas que a uno de 23”, explica. Pero, aun así, las consecuencias de este cambio no son tantas como las que existen con otros problemas horarios en nuestro día a día, “porque la gran mayoría de la población realiza cambios horarios mucho mayores a una hora durante los fines de semana, cambios bruscos a la hora de acostarnos y levantarnos.

Y lo mismo sucede con nuestros horarios veraniegos, lo que conlleva para muchas dificultades para dormir cuando se reincorporan al trabajo. En definitiva, los llamados ‘jet lag de fin de semana’ y ‘jet lag de verano o vacacional’”.

Por eso, las dietas ricas en triptófano (huevos, leche, chocolate, carne, pescado (atún y salmón especialmente), frutas (plátano), legumbres y verduras como la calabaza) ayudan a minimizar el insomnio. Así como los suplementos nutricionales a base de ingredientes naturales que ayudan a sintetizar la serotonina y la melatonina, principales controladores del sueño.

 

 

 

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