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Punto de venta | La farmacia, un aliado del desarrollo sostenible y el medio ambiente

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Cetaphil
Cetaphil

Información proporcionada por FEFAC.
(Federación de Asociaciones de Farmacias de Cataluña)

La expresión en inglés think local, act global (piensa localmente, actúa globalmente), urge a la población a tener en cuenta la salud del planeta y a realizar pequeñas acciones voluntarias en las comunidades para ayudar o contribuir a su sostenibilidad. El pasado mes de noviembre, el Parlamento Europeo declaraba la emergencia climática, y pedía la acción inmediata y ambiciosa para limitar los efectos del calentamiento global. Ante esta situación, denunciada por varios países, administraciones locales y científicos de todo el mundo, las acciones individuales juegan un papel crucial, y desde la farmacia, el farmacéutico tiene mucho que aportar.
El farmacéutico es responsable de custodiar y dispensar a los pacientes los medicamentos para tratar sus enfermedades con seguridad, calidad y eficacia, informar sobre su uso correcto, formar en la adopción de hábitos de vida saludable y colaborar en aquellas acciones que favorezcan la salud, respetando a las personas, a los animales y al medio ambiente. Por su vocación de servicio a la comunidad, presencia en el territorio, volumen de interacciones con los ciudadanos y calidad de las mismas, el farmacéutico se convierte en un agente local fundamental ante cualquier cambio, incluido el que hay que activar para afrontar la emergencia climática a nivel global.
Para transmitir estos valores a las personas que acuden a la farmacia, el farmacéutico debe reflejar lo que aportan en su establecimiento. En este sentido, destacar que las farmacias pueden ser espacios de salud ecológicos y respetuosos con el entorno, aplicando determinadas medidas como, por ejemplo, el uso eficiente de la energía, el ahorro de agua, la optimización de la gestión de los residuos o el uso responsable de bienes y servicios.

Reciclar medicamentos

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU incluye la reducción, en 2030, del número de muertes y enfermedades producidas por productos químicos peligrosos y la contaminación del aire, el agua y el suelo, por lo que el farmacéutico juega un papel crucial fomentando el uso responsable del medicamento, a la vez que ayuda a sensibilizar a la ciudadanía en gestión de residuos, promoviendo la recogida de envases y restos de fármacos desde la farmacia, ya sean aquellos caducados o que no se necesiten, para darles un correcto tratamiento medioambiental en su eliminación. De este modo, se evita que estos residuos se tiren a la basura o se arrojen al desagüe, con el consiguiente riesgo de contaminación del suelo, el agua, los ríos y los ecosistemas.
La “Agenda social y sanitaria de la farmacia 2019” del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos recoge un dato interesante. Como puntos de recogida de envases y residuos de medicamentos, las farmacias comunitarias contribuyen a que se hayan dejado de emitir a la atmósfera hasta 63.000 toneladas de C02 durante los últimos 15 años. Una tonelada de C02 es cerca de lo que emite para alimentarse, calentarse y desplazarse un europeo de media en algo más de un mes.
Desde la industria farmacéutica también se han empezado a tomar medidas como la reducción del peso y el volumen de los envases de medicamentos para que estos sean más ecológicos.
Los usuarios son cada vez más conscientes de las implicaciones de las pequeñas acciones, como el reciclaje de medicamentos, además de buscar, cada vez más, productos “naturales” en todas las categorías.
Un estudio realizado por Euromonitor explica que los usuarios asocian el concepto de “natural” a un producto sin químicos, sin ingredientes artificiales, sin aditivos, sin procesar, orgánico, sin organismos modificados genéticamente, saludable, respetuoso con el bienestar animal, de producción sostenible, de acuerdo con las regulaciones y respetuoso con el medio ambiente, pero el farmacéutico siempre debe controlar su interacción con enfermedades preexistentes u otros medicamentos, pues por ser “naturales” no dejan de interaccionar o actuar en el cuerpo.

Buscar alternativas al plástico

Los plásticos suponen la fuente de contaminación más generalizada de los océanos, siendo responsables del daño y la muerte de muchas especies marinas y de pájaros, que se quedan atrapados por ellos o los confunden con presas, llegándolos a ingerir. Se calcula que cada minuto que pasa se vierte el equivalente a un camión de residuos de este tipo en el mar, por lo que se calcula que, en 2050, habrá más plásticos que peces. Según un estudio de Greenpeace, el plástico tarda más de 400 años en descomponerse.
Reducir al máximo el consumo de plásticos y reciclarlos siempre es fundamental, pero solo sucede en el 14% de los envases a nivel mundial. Se calcula que cada año 4.500 millones de cepillos de dientes acaban en los océanos, lo que supone el 1% de la contaminación de plástico que llega a los mares.
Utilizar cepillos de madera de bambú es un pequeño gesto con grandes implicaciones para el medio ambiente. Algunas marcas los fabrican con bambú procedente de plantaciones controladas. El bambú crece rápidamente y se regenera entre los cinco y siete años siguientes, evitando el riesgo de deforestación. Además, no es bambú comestible para los osos panda, por lo que no se priva de alimento a esta especie animal.
Hay que reaccionar y actuar para mejorar el medio ambiente y combatir las consecuencias del cambio climático a nivel empresarial. Los cepillos de plástico son solo un ejemplo. Podemos hablar también de otros productos, como los bastoncillos, que dejarán de comercializarse a partir de 2021, junto con cubiertos, platos, pajitas, mezcladores de bebidas y recipientes de poliestireno expandido para alimentos y bebidas. En 2025, las botellas de PET tendrán que tener, al menos, un 25% de plástico reciclado. Además, de aquí a 2030 todos los envases de plástico introducidos en el mercado de la Unión Europea tendrán que ser reutilizables o reciclables.

¿Necesita una bolsa?

Las bolsas de plástico tienen también los días contados. Desde el 1 de julio de 2018, se cobran en los puntos de venta de bienes o productos, incluidas las farmacias, a excepción de las bolsas de plástico muy ligeras y de las bolsas de plástico con un grueso igual o superior a 50 micras con un porcentaje igual o superior al 70% de plástico reciclado.
A partir del 1 de enero de 2020, y con el objetivo de reducir su consumo, se prohibirá la venta de bolsas de plástico fragmentables, que son las fabricadas con materiales plásticos que incluyen aditivos que catalizan, facilitan y aceleran, la fragmentación del material plástico en microfragmentos. Además, a partir de esta fecha, las bolsas de plástico de grueso igual o superior a 50 micras deberán contener un porcentaje mínimo del 50% de plástico reciclado.

Mujeres con conciencia ecológica

España se encuentra a la cabeza de países europeos en los que más copas menstruales se usan, por delante de Reino Unido, Portugal y Alemania. Concretamente en España, Madrid, Barcelona y Valencia encabezan el ranking de ciudades en las que usan estos productos. Por su parte, Bilbao, Zaragoza y Sevilla son las ciudades que más han incrementado el uso de copas en 2019 respecto al año anterior.
Utilizar alternativas a los tampones y compresas genera menos residuos. Se estima que unos 100 mil millones de tampones y compresas se desechan cada año al vertedero, tardando hasta 300 años en desaparecer.
Otro producto que tarda cientos de años en degradarse, a la vez que genera toneladas de residuos, son los pañales desechables, cuyo principal material absorbente es la celulosa, que procede de la tala de árboles. Un bebé recién nacido puede llegar a gastar entre ocho y 10 pañales al día, y posteriormente el consumo se va reduciendo hasta los cinco diarios. Desde su nacimiento, hasta que deje de usarlos, gastará 5.500 pañales aproximadamente. Si se utilizaran pañales de tela, serían suficientes solamente 10 para cubrir esta etapa, una alternativa respetuosa con el cuerpo y el medio ambiente.

El tiempo se agota

“Si no hemos culminado los cambios necesarios para aproximadamente el año 2030, desencadenaremos probablemente una reacción en cadena irreversible y fuera del control humano. Pasaremos a un punto de no retorno catastrófico”. Son palabras de Greta Thunberg, la joven activista medioambiental que, ante este contexto desolador, está consiguiendo despertar la conciencia de miles de jóvenes en todo el mundo para reclamar acción contra el cambio climático. “No estás solo y puedes marcar la diferencia”, asegura Thunberg.
El tiempo que se dispone para revertir la situación es muy corto, tal y como advierte un artículo en la revista Bioscience respaldado por 11.000 científicos de todo el mundo, que asegura que el planeta se encuentra en un estado de “emergencia catastrófica”. Desde el sector de la farmacia ya se está actuando, aportando el profesional farmacéutico seguridad de forma solidaria en el tratamiento de uno de los residuos más contaminantes, los medicamentos. De no ser así, y actuar desde todos los ámbitos posibles, entraremos en el “punto de inflexión” que Stehpehn Hawking temía tanto, ese momento en el cual el calentamiento global se volvería irreversible.

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