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Alergias Consejo farmacéutico | Combatir las alergias con aceites esenciales

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Un aceite esencial es un extracto líquido, concentrado y complejo, obtenido por destilación, por arrastre de vapor de agua de plantas aromáticas. Un aceite esencial es la esencia destilada de la planta aromática, que está compuesto por moléculas aromáticas con propiedades terapéuticas concretas.

Por otro lado, el quimiotipo es la especificidad bioquímica que caracteriza a un aceite esencial desde los puntos de vista botánico y bioquímico. Una misma planta puede producir esencias muy diferentes desde el punto de vista bioquímico. De estas variaciones de composición bioquímicas de los aceites esenciales surge la noción de quimiotipo.

¿Qué es una alergia?

Una alergia es una reacción del sistema inmunológico hacia algo que no molesta a la mayoría  de las personas, es decir, existe una respuesta exagerada del sistema inmunológico en las personas alérgicas, y además suelen ser sensibles a más de una cosa. Las sustancias que suelen causar reacciones son:  

• Polen.
• Ácaros del polvo.
• Esporas de moho.
• Pelo de animales.
• Alimentos.
• Picaduras de insectos.
• Medicamentos.

Según datos de la Sociedad Española de Alergología el polen es el elemento que más alergias produce en España. Ha habido una subida importante de afectados a lo largo de los años. En 1926 había un 0,8 % de población alérgica al polen. En 1994, dejó de ser una enfermedad rara para ser común, con una prevalencia del 11,2 %. Y ahora se habla de un 20 %, en niños, incluso un 30 %.

Este aumento de personas alérgicas al polen posiblemente es favorecido por la contaminación ambiental.

La mayoría de plantas polinizan en primavera, por eso es la peor época del año para los alérgicos. Los pólenes son los elementos reproductores de árboles y plantas. Cuando su nivel en el aire supera los 30 o 50 granos de polen por metro cúbico de aire, pueden provocar síntomas, aunque cantidades inferiores en sujetos más sensibles también pueden producirlos.

Hay más de ocho millones de personas alérgicas al polen. Las personas pueden ser alérgicas a un solo tipo de polen o a diferentes tipos. El 80% de los alérgicos lo son a las gramíneas, cuya temporada se inicia en marzo y se prolonga hasta junio, el 60-70% (en función de la zona donde se viva) lo es al polen del olivo, y el resto se reparten a otros pólenes como los de la parietaria o a otros alérgenos como a la Alternaria, un hongo que también se encuentra en las plantas y que afecta al 15% de la población, según el Comité de Aerobiología de la SEIAC.

 

Síntomas

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Por lo general los síntomas se inician en febrero o marzo, y suelen ser más importantes en los meses abril, mayo y junio. Aunque cada vez  son más las personas que son alérgicas a varios pólenes, de modo que los síntomas duran más tiempo, prolongándose a veces durante el verano, convirtiéndose en ocasiones en una alergia perenne.

Los síntomas varían,  el más común de la alergia al polen es el escozor y lagrimeo de los ojos, muy molesto para quienes sufren esta afección. Asimismo, el picor de nariz y la rinitis (inflamación de la mucosa nasal) son también muy destacables en los pacientes alérgicos al polen. En relación al anterior síntoma también son comunes los estornudos y la congestión nasal.

La alergia al polen también puede manifestarse como picor de paladar, garganta y oídos, conjunto de síntomas conocido como «fiebre del heno». Por otro lado, si la inflamación afecta a los pulmones, los síntomas serán: tos, dificultad para respirar, sensación de opresión torácica y pitidos, lo que recibe el nombre de “asma polínico”.

 

¿Cómo combatir la alergia?

Los pólenes se encuentran en el aire, por lo que resulta imposible evitarlos, pero aun así se puede llevar a cabo algunas acciones en el día a día para tratar de controlar las reacciones alérgicas. El uso de gafas de sol, la utilización de filtros antipolen en los aparatos de aire acondicionado, tanto en casa como en el coche, y procurar cambiarlos con frecuencia o tener cuidado a la hora de ventilar la casa son algunos de ellos, pero no suelen ser suficientes.

Los medicamentos convencionales (antihistamínicos, descongestivos, corticoesteroides) actúan sobre los síntomas anteriormente descritos, pero conllevan una serie de efectos secundarios indeseables (somnolencia, efecto rebote, atrofia de la mucosa olfativa y/o cutánea, entre otros).

En cambio, los aceites esenciales quimiotipados nos ofrecen un tratamiento global de las alergias, ya que podemos mejorar la predisposición que sufren las personas alérgicas (prevención) además de actuar sobre los síntomas, sin los efectos adversos anteriormente citados.

  • La prevención consiste en tener un hígado limpio, que pueda realizar sus funciones de filtro de alérgenos sin problemas y proteger al sistema inmunológico.
    Por lo tanto, además de seguir una dieta saludable, sin exceso de grasas saturadas, alcohol, tabaco, etc. es necesario realizar una desintoxicación hepática mediante aceites esenciales drenantes, descongestivos y regeneradores de las células hepáticas como el té del labrador (Ledum groenlandicum), la zanahoria (Daucus carota) y la pimienta negra (Piper nigrum).
  • Después de la desintoxicación hepática se recomienda, 2 meses antes de la primavera,  un tratamiento con comino negro (Nigella sativa). La timoquinona,  principio activo que se extrae de esta planta, ha mostrado ser eficaz en los espasmos bronquiales ofreciendo propiedades anti-espasmódicas y broncodilatadoras que contribuyen en la potencia del comino negro contra las enfermedades respiratorias. Para la prevención a la alergia  del polen D. Baudoux recomienda tomar una cucharadita de aceite de comino negro dos veces al día.
    Si el brote alérgico es  molesto (goteos nasales, estornudos, picazón, sarpullidos) el Sr. Baudoux  recomienda  diluir 2 gotas de aceite de esencial  de estragón (Artemisia dracunculus) después de cada comida mezcladas con un poco de aceite de oliva, miel o azúcar de caña, debajo de la lengua durante  tres semanas, dos veces al día.
    Este aceite esencial no puede ser utilizado durante el embarazo, lactancia ni en niños menores de 3 años.
  • Para los síntomas también contamos con estupendos aceites esenciales de acción antipruriginosa y antiinflamatoria: manzanilla noble (Chamaemelum nobile), katrafay (Cedrelopsis grevei), hierba lombriguera (Tanacetum anuum). •

 

Roberto Pierobon
Director General de Pranarôm España

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