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Consejo farmacéutico | Los 6 errores más comunes al cepillarnos los dientes

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Las 6 cosas que hacemos mal al lavarnos los dientes

  1. Mojar el cepillo antes de lavarnos los dientes: Pasar agua por el cepillo antes y/o después de poner la pasta es un gesto muy habitual que la mayoría realiza al lavarse los dientes, pero hacerlo puede hacer perder eficacia. Es mejor que el cepillo esté seco para que, de este modo, se arrastre mejor la suciedad y se eliminen mejor los restos de alimentos. Mojándolo además, generamos más espuma de la necesaria para un correcto cepillado.
  2. No dedicar el tiempo suficiente: La teoría es sabida por la mayoría: se recomienda dos minutos mínimos de cepillado para que éste sea efectivo. Pero la realidad es que muchas veces nuestro día a día nos hace no cumplirlo. Lavarnos los dientes demasiado rápido aumenta además las posibilidades de dejarnos zonas sin cepillar.
  3. Usar más pasta de la necesaria: Utilizar más pasta para cepillarse los dientes no significa cepillárselos mejor. La odontóloga Mireia Alcaraz afirma que “no es necesario cubrir todo el cepillo con pasta de dientes, con poner sólo un poco de pasta, del tamaño de un garbanzo, ya es suficiente”.
  4. Enjuagarnos demasiado al finalizar: Una vez terminado el cepillado, no es recomendable enjuagarse demasiado, ya que de este modo no se permite que el dentífrico actúe y que el flúor fortalezca el esmalte o la clorhexidina lo haga con las encías.
  5. No inclinamos suficiente el cepillo: La recomendación es mantener el cepillo en un ángulo de 45 grados y alternar movimientos circulares con movimientos desde la encía hasta el diente”, comenta Esther Sarriera, Higienista de ADE Group. Una mala técnica de cepillado hace que no eliminemos los alimentos restantes de la boca, sino que simplemente se muevan de sitio.
  6. Cepillar los dientes justo después de comer: Es mejor esperarnos al menos 30 minutos después de las comidas para lavarnos los dientes. Según los especialistas de ADE Group, hacerlo justo después comporta el riesgo de que esparzamos el ácido de la comida sobre los dientes, erosionándolos a medio y largo plazo, en vez de eliminarlos.•

 

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