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Consejo farmacéutico | Pautas para consumir antibióticos de manera responsable

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Puntualsenna

España es uno de los países desarrollados con mayor consumo de antibióticos; el segundo en Europa por detrás Francia. Además, de acuerdo a un reciente estudio europeo, el índice de automedicación con estos fármacos en nuestro país es uno de los más altos. De hecho, de acuerdo con el Ministerio de Sanidad, alrededor del 30% de los antibióticos utilizados por los españoles se estarían obteniendo sin receta o de restos de tratamientos antibióticos previos. Es decir, se consumen sin que un médico lo haya indicado.

La doctora Aurora Garre aclara que “los antibióticos son un tipo de medicamento con el que se combaten las infecciones causadas por bacterias, destruyéndolas o impidiendo su crecimiento.

Tras la aparición del primer antibiótico, la penicilina, descubierta por Alexander Fleming en 1928, estos fármacos revolucionaron la atención médica el siglo pasado y redujeron de manera drástica la mortalidad causada por enfermedades infecciosas”.

 

No son para tratar catarros, gripes o faringitis

Sin embargo, como detalla la doctora, en España no se consumen más antibióticos porque exista una mayor prevalencia de infecciones que en otros países de nuestro entorno, sino porque se utilizan de una manera inadecuada: su alto consumo se debe a tratar con ellos infecciones causadas por virus, que no requieren ni responden a los antibióticos, como los catarros, las infecciones respiratorias, o incluso casos de otitis o faringitis.

De hecho, el uso de antibióticos aumenta en los meses de noviembre a febrero, cuando son más frecuentes los procesos víricos. Además, en ocasiones, son los propios pacientes quienes presionan a los médicos para que les receten a ellos o a sus hijos la toma de antibióticos, cuando el profesional es el que conoce y debe decidir en qué momento son o no apropiados. “Todo ello supone una irresponsabilidad que conlleva perjuicios para nuestra salud, porque consumir antibióticos sin necesitarlos hará más difícil la curación cuando el paciente los necesite de verdad, además de que somete a la persona a riesgos innecesarios, como reacciones alérgicas o alteraciones en la flora intestinal entre  otros efectos adversos”, apunta la experta médica.

“De hecho –continúa-, en la actualidad estos medicamentos están perdiendo eficacia porque las bacterias se están volviendo resistentes a ellos, haciéndose insensibles a su efecto. Este proceso puede ocurrir de manera natural, pero el consumo excesivo e inadecuado de antibióticos acelera la aparición y propagación de cepas de bacterias resistentes”.

Así pues, para garantizar la salud del paciente y evitar que los tratamientos se vuelvan ineficaces, es importantísimo consumir antibióticos de manera responsable y adecuada. “Sólo debemos tomarlos cuando el médico nos lo indique, que será para tratar las infecciones bacterianas. En definitiva,  el antibiótico no baja la fiebre, no reduce la tos, ni la mucosidad, ni los estornudos, y no ayuda a recuperarse de una infección causada por virus, ni tampoco impide que los virus se diseminen a otras personas”, concluye la Dra. Garre.

 

 

10 recomendaciones para consumir antibióticos de manera responsable

  1. Nunca te automediques con antibióticos. Puedes estar cometiendo el error de consumir medicamentos totalmente ineficaces para combatir tu infección y, por tanto, estar contribuyendo al aumento de la resistencia de las bacterias patógenas. Expones, además, a tu organismo a reacciones alérgicas o efectos secundarios adversos sin necesidad.
  2. No solicites antibióticos al farmacéutico sin que el médico te los haya indicado. No debemos presionar al profesional sanitario para que nos dispense estos medicamentos  cuando acudimos sin receta a la farmacia, dado que está prohibido por ley. Tampoco exijas al médico que te los prescriba si no los considera necesarios: él, mejor que nadie, sabe cuándo está indicado su uso y cuándo no.
  3. Tampoco para tus hijos. Si el niño muestra síntomas de alguna infección, acude a su pediatra, quien te indicará si es necesario administrarle o no un antibiótico. Hacerlo sin que sea necesario puede ser dañino para la salud de tu hijo y hacer más difícil su curación cuando adquiera una infección que de verdad requiera antibióticos.
  4. Paciencia y cuidados. Si contraes un resfriado o una gripe y el médico te dice que no necesitas antibióticos, cuídate para recuperarte. Descansar y armarse de paciencia es muchas veces es el mejor remedio para los enfriamientos y catarros. Si los síntomas no mejoran o empeoran en el plazo indicado por el médico, vuelve a la consulta para que te examine de nuevo.
  5. Sigue fielmente las instrucciones del médico. Debes respetar y cumplir todas sus pautas, tanto en lo referente a la dosis que debes tomar, como el horario o la duración del tratamiento. Favorecemos las resistencias de las bacterias a los antibióticos cuando estos se toman en dosis incorrectas o de forma irregular.
  6. Organízate para cumplir el horario al pie de la letra. Antes de empezar el tratamiento, piensa qué horario te resulta más fácil para respetar la frecuencia de toma indicada por tu médico. Intenta tomarlo siempre a la misma hora.
  7. Completa el tratamiento hasta el final. No lo interrumpas; los síntomas desaparecerán pronto, pero eso no quiere decir que la infección esté resuelta. Debes completar el tratamiento prescrito, de lo contrario, la infección puede reaparecer y el antibiótico dejar de ser efectivo.
  8. No guardes los antibióticos que te sobren después del tratamiento. En su lugar, pregunta a tu farmacéutico cómo deshacerte de ellos de manera adecuada.
  9. Siempre que sea posible, vacúnate. Con el fin de evitar infecciones ya sean víricas o bacterianas. De esta manera conseguimos evitar su aparición. Acompaña también a tus hijos o mayores a vacunarse, cuando esté recomendado para ellos.
  10. En resumen: realiza un consumo de antibióticos responsable. La eficacia de los medicamentos depende de todos. El uso responsable de antibióticos puede contribuir a frenar la aparición de bacterias resistentes, lo que hará que los antibióticos sigan siendo eficaces tanto en la actualidad como para las generaciones futuras.•

 

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