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Botiquín Consejo farmacéutico | Un botiquín adecuado para un verano saludable

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Los medicamentos y los productos de autocuidado forman parte esencial de este botiquín de viaje, ya que por su propia definición y sus características están destinados al tratamiento de las dolencias leves, muchas de las cuales se producen en verano, como molestias digestivas (ardor o acidez), mareo cinético, dolor de cabeza, muscular, fiebre, diarrea del viajero, estreñimiento, quemaduras solares, pequeñas heridas y picaduras, entre otras.

El rol del farmacéutico en la preparación de este botiquín resulta imprescindible, no sólo para informar sobre el uso correcto y la conservación de los medicamentos y productos de autocuidado a incluir en él, sino también en la elección de los mismos, optando por los más adecuados a cada persona y al destino que se va a visitar.

 

 

Con independencia de las dolencias crónicas o habituales que un sujeto padezca y para cuyo tratamiento se deberán incluir en el botiquín los medicamentos o productos correspondientes, nos detendremos en este artículo en aquellos otros medicamentos y productos de autocuidado que deben forma parte imprescindible de un botiquín básico de viaje como analgésicos y antipiréticos, antihistamínicos, antieméticos, laxantes, fármacos contra el mareo, antisépticos, productos para picaduras, repelentes, fórmulas de rehidratación oral o material de curas.

 

¿Qué no debería faltar en un botiquín básico de viaje?

Los medicamentos contra el mareo son, en muchas ocasiones, los primeros productos del botiquín de viaje en ser utilizados. Son muchas las personas que, ante un desplazamiento en coche o en barco, por ejemplo, necesitan prevenir los síntomas del mareo o controlar las náuseas y vómitos que muchas veces van asociados a esta dolencia.

Para paliarla existen en el mercado medicamentos de autocuidado en forma de comprimidos, chicles, supositorios, e incluso jarabe para los más pequeños. Los principios activos más comunes de estos medicamentos son meclozina y dimenhidrinato, antihistamínicos H1 con acción antiemética  y antivertiginosa, que producen cierto efecto sedante que puede contrarrestarse  añadiendo cafeína.

Los dolores leves de cabeza, musculares, menstruales, algunos de los cuales pueden cursar fiebre, por ejemplo, debido a insolaciones, son también una de las sintomatologías más habituales que pueden presentarse  en verano y para lo que sería oportuno disponer en el botiquín de analgésicos y antipiréticos, y sin olvidar un termómetro, producto sanitario para conocer con precisión la temperatura corporal y si existe fiebre.

Para el alivio de estas sintomatologías existen medicamentos de autocuidado en cuya composición destacan principios activos como paracetamol, ácido acetilsalicílico, ibuprofeno, diclofenaco o naproxeno. También son recomendables los analgésicos de uso tópico para las posibles contusiones debidas a la mayor actividad al aire libre que se realiza en verano.

 

 

El habitual cambio en los hábitos alimenticios durante las vacaciones puede provocar molestias digestivas, que pueden cursar  ardor, acidez y digestiones pesadas. Para su tratamiento, el farmacéutico puede recomendar medicamentos de autocuidado como:

  • Antiácidos, que suelen actuar rápido neutralizando el exceso de ácido del estómago aunque tiene una duración de acción más limitada.
  • Antagonistas H2,   donde se encuentran la famotidina y la ranitidina. Tardan más tiempo en actuar pero tienen un efecto sostenido durante algunas horas.
  • Inhibidores de la producción de ácido, como el omeprazol o pantoprazol, que no producen un efecto inmediato y pueden requerir 2 ó 3 días para mejorar los síntomas, pero cuentan con un efecto más prolongado.
  • Medicamentos o productos sanitarios que crean rápidamente una capa sobre el contenido del estómago evitando el reflujo ácido.

Las molestias digestivas también pueden estar provocadas por episodios de diarrea o de estreñimiento, derivados en muchas ocasiones por el consumo de alimentos y agua en condiciones no adecuadas y a los que el organismo no está acostumbrado.

Para su tratamiento son especialmente útiles las bebidas que contienen azúcar, electrolitos y sales minerales, como los sueros de rehidratación oral, que en la actualidad se presentan  en sobres para disolver o ya reconstituidos.

Si pasadas 24 horas, la diarrea persiste, se podrían recomendar medicamentos  de autocuidado antidiarreicos a base de loperamida, carbón activo o restauradores de la flora intestinal que incluyen microorganismos probióticos.  

 

 

Respecto a las picaduras de insectos, medusas, muy habituales en verano debido a la mayor exposición de la piel, pueden prevenirse utilizando lociones o pulseras repelentes de insectos sobre la piel, mosquiteras y aparatos antimosquitos conectados a la red.

Las reacciones alérgicas producidas por insectos, contacto con plantas, animales marinos, etc. podrán ser tratadas con antihistamínicos tópicos en forma de gel o crema como dimetindeno maleato, difenhidramina, prometazina o solución de amoniaco, que alivian rápidamente el picor, la irritación y las erupciones.

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La excesiva exposición al sol puede provocar quemaduras solares, que deben ser evitadas siempre a través de la utilización del protector solar más adecuado al fototipo de piel de cada persona y a través de una correcta aplicación del mismo, extremando la precaución  en cara, cuero cabelludo, orejas, escote, hombros y empeines. En la actualidad existen protectores adecuados a cada tipo de piel (en forma de gel-crema, spray o fluidos para pieles grasas, y en crema para pieles secas) e incluso algunos que incorporan repelentes para medusas. Para la protección de los labios, son recomendables productos hidratantes como bálsamos, sticks o cremas protectoras.

Previo a la exposición al sol, también encontramos productos a base de vitaminas (betacarotenos, vitamina C, E, etc.) que preparan la piel para la exposición solar, favoreciendo un bronceado progresivo, uniforme y duradero.

 

 

Para el cuidado de los pequeños cortes, arañazos y  hematomas, los productos que no deberían faltar en un botiquín de viaje serían material de cura como vendas, algodón, tiritas, tijeras y gasas esterilizadas y antisépticos para pequeñas heridas como alcohol, agua oxigenada, clorhexidina, merbromina o povidona yodada, así como los medicamentos indicados para hematomas. Para las rozaduras en los pies, una de las partes del cuerpo que debemos cuidar más en verano, pueden utilizarse apósitos hidrocoloides, que favorecen la curación de la herida, manteniendo la humedad necesaria.

Para la sudoración excesiva de los pies existen desodorantes y antitranspirantes que contribuyen a evitar el mal olor y la incomodidad que produce.

Continuando con los pies, en verano debemos extremar el cuidado de los mismos ante las posibles infecciones por hongos, siendo la más común el pie de atleta, que provoca grietas, picor y escozor entre los dedos de los pies. Para su tratamiento pueden utilizarse antifúngicos tópicos como terbinacina, clotrimazol o bifonazol, y para evitar su contagio es recomendable calzado adecuado en lugares como piscinas y duchas.•

 

 Artículo elaborado por la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp)

 

 

Básicos del botiquín del viajero

Aunque el botiquín de viajero cuenta con un considerable número de productos del autocuidado dependiendo tanto del lugar de vacaciones como del perfil de la persona que vaya a utilizarlo, vamos a centrarnos en esta ocasión en dos de los mercados más demandados en la época estival en las farmacias.

Por un lado, se encuentran los productos destinados a la desinfección de la piel y de las heridas. Según datos de la consultora IMS Health, se vendieron 9,12 millones de productos dirigidos a este fin que alcanzaron una facturación de 34,83 millones de euros en el periodo acumulado mayo 2013-mayo 2014.

Meda se sitúa en el primer puesto del ranking de laboratorios con el 31,1% de ventas en unidades y el 37% en valor; Salvat logra el 13% del total de producto despachado en el canal farmacia que se corresponde con unos ingresos del 17,9% de la cuota de mercado; Acofarma le sigue de cerca en tercera posición con el 12,9% en volumen y el 9% en valor; a más distancia se sitúa Cofares con el 6% del total de producto vendido y el 5,4% de la facturación. Cierra el top 5 Seid, con un 3,6% y un 4,2% en volumen y valor respectivamente.

Otro mercado que incrementa sus ventas en estas fechas son los productos específicos para tratar la diarrea. En el mismo periodo (TAM mayo 2013-2014), se alzaron con unas ventas de más de 6 millones de fármacos que lograron unos ingresos de 37,85 millones de euros.

Esteve fue el laboratorio que más antidiarreicos vendió en las farmacias logrando el 34,5% de la cuota total del mercado en volumen y el 31,5% en valor; le sigue Casen Recordati con un 31,2% y un 25,7% en volumen y valor respectivamente; y Zambon, que obtuvo el 14,6% de las unidades vendidas que se correspondieron con el 21,3% de la facturación. Cierran el ranking Salvat y Durban con unos resultados similares de aproximadamente el 3% en volumen y valor del total del mercado.•

 

 

 

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