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La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel que afecta al 2-5% de los adultos y hasta el 10-20% de los niños en todo el planeta.

La dermatitis atópica (DA) es una enfermedad cutánea crónica y recurrente, que se caracteriza por prurito e inflamación de la piel. Puede afectar a personas de todas las edades, aunque suele aparecer durante la infancia y la adolescencia (10-20%), y persistir en la edad adulta (2-5%).

En los adultos la erupción afecta al cuello y a la zona del escote, los pliegues de los codos, las pantorrillas, las manos y los pies, así como la cara y el cuero cabelludo. Los síntomas y las zonas afectadas en los niños (a partir de los dos años) y adolescentes, son algo diferentes, suelen presentar al principio una erupción en el cuerpo con zonas descamadas y con picor, también pueden estar afectados los pliegues de codos y rodillas, el cuello, las muñecas, los tobillos, y las flexuras que se forman entre las nalgas y las piernas. En los bebés pueden aparecer los síntomas con tan solo 2-3 meses de edad: surge repentinamente una erupción que deja la piel seca, descamada y con picores.

La piel seca constituye un denominador común en la dermatitis atópica, la xerosis se considera la característica más significativa y habitual del paciente atópico. Esta aparece como consecuencia a una alteración epidérmica por la cual existe una mayor permeabilidad del estrato córneo, y en consecuencia una mayor pérdida de agua. Ello se atribuye a un defecto en el metabolismo de ácidos grasos esenciales (ácidos linoleico, gammalinolénico y araquidónico). Estos ácidos grasos poliinsaturados son necesarios para conseguir y mantener la integridad, cohesión y la realización de las funciones propias de la piel, a la vez que actúan como agentes precursores de prostaglandinas y leucotrienos, los cuales son factores claves en las reacciones inflamatorias e inmunitarias relacionadas con la dermatitis atópica.

Actualmente existe una línea de investigación que trabaja en demostrar que la causa de la dermatitis atópica se debe a una mutación de una proteína que provoca una alteración en la formación de la estructura de la barrera cutánea.

 

POSIBLES CAUSAS Y FACTORES DESENCADENANTES DE LA DERMATITIS ATÓPICA

Existe una serie de causas que pueden ser potenciales desencadenantes:

  • Genética. Existe un vínculo demostrado entre la dermatitis atópica, el asma y la fiebre del heno. 
  • Clima/ubicación. Los climas fríos suponen un mayor riesgo de sufrir dermatitis atópica, al igual que las ciudades contaminadas.
  • Género. Las mujeres tienen una propensión ligeramente mayor que los hombres a sufrir dermatitis atópica.
  • Otros factores que pueden agravar los síntomas ya existentes, como son ciertos tipo de alergias (alimentarias, ácaros, polen, tejidos…), intrínseco a cada persona.

 

TRATAMIENTO

El tratamiento deberá adecuarse a la fase en la que se halle el paciente, ya sea brote agudo, en una fase crónica o durante un período de lactancia, puesto que las medidas a tomar serán distintas en cada una de ellas.

 

 

Brotes agudos

Los brotes agudos presentan una duración e intensidad variables, y pocas veces suelen remitir sin que se instaure un tratamiento farmacológico. La inflamación local, el prurito y el eritema se tratan con corticoides tópicos. Este tratamiento de primera línea consigue remitir las lesiones atópicas y, junto con la aplicación de agentes emolientes e hidratantes, restaurar la barrera hidrolipídica.

El tratamiento farmacológico se centra en el uso de corticoides tópicos, estos tienen una buena efectividad y acción rápida para aliviar el picor y reducir la inflamación. La elección del corticoide y el excipiente debe adecuarse a la lesión y la zona a tratar, por ejemplo, para las lesiones habituales en los niños, los corticoides de potencia baja o media suelen ser suficiente. Estos medicamentos presentan inconvenientes. Por ejemplo, su utilización prolongada puede reducir espesor de la piel (atrofia cutánea). Por esta razón no se pueden utilizar de manera prolongada ni son adecuados para bebés ni para niños. Así mismo, en la cara, los pliegues, las mamas y la región genital deben usarse preparados de perfil de seguridad alta, para evitar efectos indeseados como rosácea, atrofia, estrías, hipertricosis, etc.

En el tratamiento por vía sistémica se utilizan corticoides orales, pero solamente para casos rebeldes a los tratamientos por vía tópica y durante periodos cortos. Si son necesarios, es preferible el empleo de prednisona o metilprednisolona que dexametasona. Los antihistamínicos orales poseen un efecto sedante, son una medida coadyuvante de los corticoides tópicos.

Un estudio clínico ha mostrado que la aplicación de productos específicos emolientes, como adyuvantes al tratamiento farmacológico de la dermatitis atópica en pacientes pediátricos, consigue mejorar y mantener la calidad de vida de los niños y comienza a aparecer una mejoría sintomática ya desde la primera semana de aplicación. También se pone de manifiesto que la aplicación de estos productos emolientes específicos para piel atópica, reduce a la mitad la presencia de eritema a las dos semanas de tratamiento y ayuda a acortar significativamente la duración de éste, permitiendo que en 15 días los corticoides puedan ser retirados en la mitad de los pacientes.

 

Tratamiento de mantenimiento

Es fundamental y está destinado a mantener una adecuada hidratación de la piel mediante el reestablecimiento de la barrera lipídica. Las sustancias emolientes no sólo mejoran la hidratación, sino que ayudan a recuperar la función barrera de la piel y pueden reducir la necesidad de tratamiento farmacológico.

Los preparados emolientes e hidratantes que contengan en cantidades adecuadas aceites ricos en ácidos grasos esenciales están especialmente indicados para el cuidado de pieles atópicas. La incorporación a estos preparados de activos con acción cicatrizante y agentes humectantes permite conseguir un adecuado grado de hidratación a estas pieles extremadamente secas. Aunque la hidratación es fundamental para preservar en las mejores condiciones posibles este tipo de piel, no es suficiente y se deberá velar para mantenerla limpia utilizando para la higiene diaria productos cosméticos no agresivos y que a su vez aporten una hidratación inmediata.

 

 

Productos dermocosméticos

A fin de reducir la necesidad de tratamiento farmacológico, estos deben complementarse con productos cosméticos adecuados que tienen la finalidad exclusiva de limpiar, proteger o mantener en buen estado las partes superficiales del cuerpo humano. Están medidas van destinadas a cuidar e incluso prolongar los periodos de interbrote. Lo más importante es mantener la piel siempre hidratada con el uso de sustancias emolientes, la tabla 1 recoge los ingredientes que se utilizan en las formulaciones cosméticas para limpiar y proteger la piel atópica.
La limpieza de la piel se consigue mediante baños tibios periódicos con agua tibia a menos de 37 ºC., los jabones o geles utilizados en la higiene diaria deben estar formulados para el cuidado de las pieles atópicas con un pH similar al de la piel y no contener agentes tensioactivos fuertes, también pueden ser eficaces los syndets de avena y los baños coloidales de avena, especialmente formulados para ser tolerados por pieles sensibles, una alternativa que ayuda a limpiar la piel manteniendo su pH ligeramente ácido. Presentan propiedades emolientes, antipruríticas y ayudan a controlar la flora microbiana dérmica. La protección se consigue mediante la aplicación de una o varias veces al día, de una loción o crema emoliente y humectante en todo el cuerpo, esta medida es esencial en el tratamiento de las dermatitis atópicas.

En el mercado existe una amplia gama de productos que combinan sustancias con diversas acciones además de la emoliente. Pueden incluir principios activos con acción calmante (extracto de Ruta graveolens), antipruriginosas (pramoxina, crotamiton y mentol), antiinflamatorias (alfabisabolol), o dermoprotectoras y refrescantes (extracto de Ruscus aculeatus).

Entre otros principios activos utilizados en el tratamiento coadyuvante de los brotes atópicos está el glicerofosfoinositol colina (GPI colina); esta sustancia de origen vegetal tiene una acción hidratante a la vez que antiinflamtoria y reparadora.

Otras sustancias: un agente antiprurítico (polidocanol) , mentol y mentoxipropanediol (derivado del mentol) que tiene un efecto calmante y refrescante, contribuye a aliviar los picores.

 

PREVENCION DE LOS FACTORES DE RIESGO

Pautas de actuación que el farmacéutico puede aconsejar al paciente atópico a fin que mejore su calidad de vida:

  1. Uso de geles y jabones específicos que mantengan y respeten el manto hidrolipídico y el pH cutáneo; tras baño, uso de cremas y lociones emolientes (“ hidratantes”) ricas en ácidos grasos esenciales.
  2. Uso de ropa de algodón o lino. El lavado de las prendas que están en contacto directo con la piel del paciente atópico deberá efectuarse con detergentes y suavizantes no irritantes.
  3. Cambio frecuente de pañales en casos de niños de corta edad.
  4. Duchas y baños cortos, con una duración inferior a 5 minutos y en agua templada; el agua demasiado caliente puede agravar la sintomatología. Reducir el número de duchas o baños (a días alternos) especialmente cuando el brote atópico es más acusado.
  5. Evitar ambientes excesivamente secos y frío o calor extremos. El uso de humidificadores puede ayudar a mejorar el proceso, puesto que ambientes húmedos y templados favorecen la evolución de esta enfermedad.
  6. El uso de fotoprotectores solares es fundamental para evitar el empeoramiento del estado de las pieles atópicas. Los filtros solares de elección serán los filtros físicos.

 

BIBLIOGRAFIA

  1. Bielsa Marsol I. Eccemas (II). En: Ferrándiz C, ed. Dermatología Clínica. Madrid, Mosby/ Doyma Libros 1996, 113-124.
  2. Fernández Vozmediano JM y cols. Dermatitis atópica. Madrid, Jarpyo 1994.
  3. Fernández Vozmediano JM, Armario Hita JC. Tacrolimus. Piel 2001;16:48-54.
  4. Fonseca Capdevila E. Dermatitis atópica. Protocolo terapéutico. Disponible en www.especialistasdermatologia.com

 

 

 

Tabla 1.Ingredientes que se encuentran habitualmente en los formulados de productos hidratantes/emolientes

  • Ácidos grasos omega 6 procedentes del aceite de onagra y del aceite de semilla de uva. Estos factores suavizan y nutren la piel enferma a la vez que reponen la barrera protectora natural de la piel. Aceite de onagra es un aceite vegetal natural de alta calidad que contiene un elevado porcentaje de ácidos grasos omega-6, en concreto los ácidos linoleico y gamma-linolénico. Estos ácidos grasos potencian la estabilización de la barrera protectora natural de la piel y reducen la pérdida de humedad, lo que a su vez suaviza y nutre la piel seca y rugosa.
  • Licocalcón A (un extracto de la raíz de regaliz). Se trata de un antioxidante y antiinflamatorio natural que reduce el enrojecimiento y calma la inflamación.
  • Ácido láctico: alfahidroxiácido que además forma parte del llamado factor hidratante natural de la piel (FHN).
  • Ceramidas: favorecen la reconstitución de la capa lipídica dérmica y reducen así la perdida de agua.
  • ­ Aceites vegetales: Aceite de Borago officinalis, Oenothera biennis, Helianthus annuus, Avena rhealba, que están especialmente indicados para hidratar la piel afectada por dermatitis atópica. Los aceites de Borago officinalis o de Oenothera biennis son ricos en ácido gammalinolénico, cuyos niveles se encuentran disminuidos en la DA. El aceite de Helianthus annuus es rico en ácido linoleico.
  • Sustancias insaponificables: extracto de nuez de karité o la manteca de karité favorecen la cicatrización y dan sensación de confort.
  • ­ Miristato de isopropilo, parafina líquida, vaselina, cera de abejas. Evitan la pérdida de agua en la piel por su efecto oclusivo. Es importante tener en cuenta el poder oclusivo de la vaselina, que puede llegar a producir maceraciones en la piel.
  • ­ Aceite de almendras rico en aceites grasos poliinsaturados.
  • Decilenglicol hidratante con un efecto antimicrobiano adicional.

 

 

 

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