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Dermofarmacia | La seguridad en los procesos de producción de la industria cosmética

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El mercado europeo de perfumería y cosmética es el más importante del mundo por delante de Estados Unidos, Japón o los Países Árabes y, en este contexto, España es el 5º más potente dentro de la UE empleando a más de 35.000 personas de forma directa. Por comunidades autónomas, en Cataluña se localiza más de la mitad del tejido empresarial seguido por la Comunidad de Madrid y la Comunidad Valenciana.

Un crecimiento del sector que responde, como no podía ser de otra manera, a un incremento de la demanda. Miguel Quetglas, responsable de AINIA, argumenta que el consumidor “ha aumentado sus expectativas respecto a los productos cosméticos y los está poniendo en puestos de referencia en la distribución de gran consumo”.

 

 

El foco de los consumidores

Para los consumidores, los atributos más importantes en los productos cosméticos son la eficacia y la seguridad, por un 86% y 85% de ellos respectivamente. Esta es una de las principales conclusiones del informe de AINIA “Consumidor y cosmética: Opinión y tendencias”, que se presentó en una Jornada de Innovación organizada por el prestigioso el Centro Tecnológico.

En España, el consumo per cápita de cosméticos ronda los 136€/habitante/año, datos facilitados por Óscar Mateo, responsable del área de formación y estudios de STANPA en el marco de la misma Jornada de AINIA. Los consumidores gastan y exigen; valoran que se hayan realizado previamente pruebas en laboratorio para comprobar la eficacia, y esperan que el producto no sea tóxico ni produzca irritaciones, entre otros múltiples factores.

Uno de los puntos clave que contribuyen a la seguridad de los productos cosméticos pasa por la higiene y la limpieza de las industrias donde se fabrican y envasan. Por ello, el diseño higiénico de estos espacios es clave para garantizar los máximos estándares de calidad y seguridad.

Las industrias cosméticas suelen contar con instalaciones llamadas “salas blancas”, también conocidas como “salas limpias” o “salas estériles”, cuya característica fundamental estriba en que los niveles de limpieza del aire, presión diferencial, temperatura, humedad, niveles sonoros o lumínicos se mantienen en unos límites concretos.

Estas instalaciones, como todas las que conforman una industria cosmética, deben estar concebidas siguiendo los estándares de los diseños higiénicos, que garanticen que un equipo o instalación no transfiere ningún cuerpo extraño, sustancia química ni microorganismo. AINIA considera “higiénico” aquél equipo o instalación que incorpora características que reducen o eliminan el riesgo de constituir una fuente de contaminación para los productos.

 

 

 

Caso práctico: mejora del diseño higiénico en la industria cosmética

Para contribuir a la seguridad de la fabricación y envasado de productos de cosmética y perfumería, es necesaria la combinación entre un diseño higiénico y unos productos de limpieza profesional adecuados que cumplan todos los requerimientos exigidos. Néstor Jiménez, consultor de L+D en Cleanity, presentó un caso práctico de mejora de un diseño higiénico en la industria cosmética en el que planteaba las acciones a seguir en caso de detectar un posible foco de contaminación en una industria cosmética.

En primer término, se tiene que plantear si el foco se puede eliminar y si esta eliminación es viable. En caso afirmativo, el foco se elimina mediante acciones como cambios estructurales, mejoras operativas o, por ejemplo, tecnologías innovadoras. En caso de respuesta negativa, se debe mantener el foco bajo control mediante controles analíticos, análisis microbiológicos y la implantación de protocolos de limpieza.

La prescripción recomendada en un caso como este sería el siguiente:

  • Un enjuague inicial por recirculación con agua a 80ºC durante 20 minutos.
  • Recirculación del producto detergente alcalino de un solo pase y con un alto poder secuestrante, a la dosis del 1%, durante 30 minutos a 80ºC.
  • Vaciado y enjuague de la instalación.
  • Recirculación del producto desinfectante basado en aminas terciarias, a la dosis del 1%, durante 20 minutos a temperatura ambiente.
  • Vaciado y enjuague de la instalación, comprobando la ausencia de residuos mediante tiras reactivas.

Mediante este proceso se habría conseguido una instalación más segura, y la reducción de tiempos y consumos. En definitiva, dar respuesta a uno de los atributos que, como se ha apuntado al principio, más preocupan a los consumidores de productos cosméticos: la seguridad.•

 

Mariam Burdeos,
Directora de Cleanity

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