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Carlota Soler. Farmacéutica

Los cambios climáticos no son un fenómeno nuevo en la historia de la Tierra pues ésta ha sido objeto de varias sucesiones de glaciaciones y períodos interglaciares, impulsadas por la variabilidad natural.

Sin embargo, las perturbaciones de origen humano como son las emisiones de contaminantes, etc. están alterando el clima llevando a una situación que supera los límites de la variabilidad natural y que está produciendo el fenómeno más rápido de calentamiento global jamás registrado en la historia del planeta.

Los insectos están fuertemente influenciados por el clima. Las respuestas de los insectos al cambio climático son complejas y diversas, dependiendo de su ciclo vital y de la estrategia de crecimiento vector-huésped. No obstante, hay indicios consistentes de que especies hasta ahora sin ninguna importancia entre nuestra fauna generalista, con elevada plasticidad fenotípica, podrían verse favorecidas por el cambio climático, pudiendo representar un riesgo para nuestra salud.

Nos referimos a insectos capaces de trasmitir enfermedades que hasta ahora no se daban en nuestro país o eran casos puntuales.

De entre todos los insectos, los mosquitos pueden ser agentes transmisores de enfermedades infecciosas. Las enfermedades más comúnmente transmitidas y conocidas por mosquitos son:

  • Fiebre amarilla: Es una enfermedad muy grave, pero para la cual se dispone de una vacuna altamente eficaz. En algunos países es obligatoria, en otros, recomendable.
  • Paludismo o Malaria: Afecta a prácticamente todos los países tropicales. Producida por un parásito (Plasmodium), esta enfermedad puede ser grave, e incluso mortal. En la actualidad no se dispone de una vacuna eficaz, pero existen medicamentos profilácticos que reducen mucho el riesgo de contraerla.
  • Dengue: Es una enfermedad vírica generalmente leve, que en algunos casos puede tener complicaciones importantes (por ejemplo, hemorragias o shock). Para esta enfermedad no existe actualmente vacuna ni medicamentos profilácticos.

Estas enfermedades eran consideradas solo para los casos de viajes a países donde estas enfermedades son endémicas, pero debido al cambio climático, las corrientes migratorias, el comercio internacional y los efectos de la globalización hoy hemos de considerar que, la importación de vectores (especies de insectos que transmiten enfermedades) es un problema real que el farmacéutico ha de abordar, evitando la transmisión de algunas enfermedades en nuestro propio entorno.

Las enfermedades víricas transmitidas por insectos como son dengue, chikungunya y Zika, constituyen el grupo de enfermedades que más está aumentando en el mundo. No sólo se extienden a gran velocidad, sino que además afectan rápidamente a un porcentaje elevado de la población allí donde llegan.

Los virus que causan las enfermedades arriba mencionadas se transmiten de persona a persona a través de la picadura de mosquitos del genero Aedes.

A excepción de la malaria, la mayoría de las enfermedades transmitidas por los mosquitos que afectan a las personas son de origen vírico. Los virus que se transmiten a través de mosquitos y otros artrópodos se denominan “arbovirus”. El término engloba a distintas familias de virus que se caracterizan por transmitirse entre animales vertebrados (incluidos los humanos) mediante un artrópodo. Los mosquitos transmiten unos virus concretos, pero otros arbovirus son transmitidos por chinches, garrapatas, flebótomos y otros artrópodos.

Todos ellos son animales hematófagos, es decir, se alimentan de la sangre de otros animales, generalmente vertebrados, como mamíferos, aves, reptiles o anfibios. Esta figura representa un ciclo típico de un arbovirus transmitido por un mosquito.

Más específicamente, los virus transmitidos por estos mosquitos son del género Flavivirus, las especies de mosquitos de los géneros Aedes y Culex (Culicidae) que hasta hace unos años se detectaban principalmente en zonas tropicales y subtropicales. Pero con los fenómenos demográficos descritos anteriormente, empiezan a detectarse en nuestro país.

Primero fue la reemergencia del dengue en los años 90, la incidencia y la presencia de cuadros graves de la enfermedad sigue aumentando. Más recientemente llegaron dos virus previamente muy poco conocidos; en 2013 llegó el virus chikungunya y posteriormente en 2015 el virus Zika y ambos han demostrado ser capaces de avanzar a gran velocidad sin detenerse ante fronteras marítimas o terrestres, afectando a su paso a gran número de personas.

El Aedes albopictus, también conocido como mosquito tigre, que está presente en España en toda la costa mediterránea y se ha detectado en Aragón y el País Vasco, es un vector competente en la transmisión de estas enfermedades. Se caracteriza por presentar hábitos fundamentalmente peri-domésticos, lo que implica que una actividad esencial va a ser hacer llegar a la población la información del riesgo sobre todo en los municipios en donde el vector esté presente con el fin de conseguir que los ciudadanos actúen sobre su entorno reduciendo o eliminando los hábitats de las larvas de estos mosquitos, manteniendo a sus viviendas libres de mosquitos y utilizando repelentes de insectos eficaces.

En la imagen mostrada podemos ver la evolución de la presencia de estos dos tipos de especies en el mundo, estando en la actualidad presentes en España durante los meses más calurosos.

Nuevas tecnologías

Gracias a los avances en tecnología existen diferentes aplicaciones como Mosquito Alert que es un proyecto cooperativo sin ánimo de lucro, coordinado por diferentes centros de investigación públicos. El objetivo es estudiar, vigilar y luchar contra la expansión de mosquitos invasores capaces de transmitir enfermedades globales como el dengue, el Zika o la fiebre del Nilo Occidental. El mosquito tigre y el mosquito de la fiebre amarilla, son algunas de las especies invasoras que vigila Mosquito Alert.

Mosquito tracker es una página web de una marca comercial a disposición del usuario, indica la presencia de mosquitos en lugares donde se esté planificando una excursión o visita.

Repelentes de insectos

Los repelentes de insectos son productos que protegen de las picaduras de los insectos que pican pero no de los insectos con aguijón, como avispas, abejas y algunas hormigas. La cantidad de principio activo que contienen los repelentes de insectos varía de un producto a otro, por lo que el farmacéutico le puede recomendar el más idóneo.

Los repelentes de uso corporal se aplican sobre la piel expuesta y repelen el insecto pero no lo matan.

Los repelentes de mosquitos contienen sustancias naturales o químicas que no resultan agradables para estos insectos. Esto hace que, a pesar de sentirse atraídos por el dióxido de carbono que emitimos al respirar, no se atrevan a acercarse y picarnos cuando los llevamos. Además, sus fragancias también enmascaran el olor de nuestro sudor corporal, el cual está demostrado que les atrae. Los mosquitos están más activos al atardecer, por lo que ese es el mejor momento para usar el repelente. Ese es el momento en el que los mosquitos empiezan a estar más activos, llegando a su punto álgido cuando la noche ya ha caído completamente. Si nos lo ponemos, aproximadamente, entre las 19:00 y las 20:00 horas (dependiendo de la época del año), reduciremos ostensiblemente las posibilidades de que nos piquen.

Las sustancias activas con eficacia probada son las siguientes:

DEET (NN, dietil-3-metilbenzamida o NN, dietil-m-toluamida)

Eficaz para la mayoría de especies de insectos y arácnidos. Las concentraciones utilizadas van desde el 15% hasta el 50%. El DEET se puede encontrar en múltiples fórmulas galénicas como soluciones, lociones, cremas, geles, aerosoles o espray y toallitas impregnadas. Hay que resaltar que la protección que ofrece va a depender, además de la concentración de otros factores como son la formulación y la forma de aplicación.

Para mosquitos que transmiten enfermedades como el mosquito tigre (Ae. albopictus), son útiles las concentraciones entorno al 20% que generan un efecto repelente de unas 4-8 horas. Los repelentes con DEET no se aplicarán en niños menores de 2 años.
Para su uso conjunto con cremas solares se recomienda aplicar el repelente al menos 30 minutos después de las cremas, ya que puede disminuir la eficacia de las cremas protectoras solares.

IR3535 (3-N-butil-n-acetil aminopropionato de etilo)

Se trata de un compuesto con una estructura química similar al aminoácido alanina, que es activo contra los mosquitos, las garrapatas y las moscas que pican. Recientemente a nivel de la UE se ha realizado una evaluación de esta sustancia en formulaciones que contienen IR3535 al 20%, se considera que el producto es eficaz y se puede aplicar en adultos y niños. No obstante, se recomienda que en niños menores de 3 años y medio sólo se aplique una vez al día.

No debe ser aplicado en el tronco, sino solamente en brazos, manos, piernas y cara. En caso de uso junto a cremas solares se recomienda aplicar el repelente al menos 30 minutos después de las cremas, ya que puede disminuir la eficacia de las cremas protectoras solares.

Icaridin (carboxilado de hidroxietil isobutil piperidina)

Es un derivado de la pimienta, utilizado en concentraciones que oscilan entre el 10 y el 20%. Presenta actividad ante las garrapatas, los mosquitos y las moscas. Concretamente, en algunos estudios utilizando concentraciones al 20% se ha observado que presenta protección frente a especies de mosquitos de los géneros Aedes, Culex y Anopheles durante 6 h. No es graso. No daña los plásticos ni los tejidos.

Citriodiol

Se obtiene de un tipo de eucalipto (Eucalyptus citriodora) que genera un compuesto químico denominado PMD (p-metano-3,8 diol) con capacidad repelente. Estos preparados en concentraciones del 30% ofrecen una protección frente a especies de los mosquitos de los géneros Aedes, Culex y Anopheles durante 4-6h.


Piretrinas

La piretrina o permetrina es un compuesto originario de la planta Chrysanthemum cinerariifolium. Principalmente, es un insecticida de contacto, que genera una potente acción repelente de insectos. La permetrina es tóxico para el sistema nervioso de mosquitos, moscas, garrapatas, pulgas, piojos, etc.

Formulada como spray, la permetrina no mancha, es casi inodora y resistente a la degradación por el calor o el sol, y conserva su potencia durante al menos dos semanas. Si se aplica en la ropa (hay que aplicarla en el exterior y dejarla secar al menos dos horas antes de utilizarla) es eficaz incluso después de varias lavadas. Hay que destacar que se comercializa ropa con permetrina, que, en combinación con un repelente en la piel, crea una barrera formidable contra los insectos que pican, y es capaz de evitar casi todas las picaduras de mosquitos.

Otras formas de presentación

La eficacia de los repelentes de insectos que se presentan en forma de pulsera o tobillera, se produce en base a la difusión continua de las sustancias activas volátiles al entorno próximo, ya que producen una nube alrededor de la zona del cuerpo donde se coloca la pulsera (muñeca o tobillo); además, son resistentes al agua e ideales para pieles sensibles. En las zonas de riesgo de transmisión de enfermedades por mosquitos y en aquellos casos en que las condiciones externas así lo aconsejen, se deben utilizar además repelentes aplicados directamente sobre la piel (loción, spray, gel…)

Además de la presentación del repelente y la composición, el farmacéutico puede recomendar el mejor repelente según el tipo de piel, según la edad, el lugar en el que vivimos o al que vamos a viajar y las especies a las que nos enfrentamos.

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