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Formulación Magistral | La homeopatía «beneficio de la duda»

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stk31201sbsEl primer error a la hora de enjuiciar a la ligera estas terapias consiste en agruparlas bajo la denominación única de «alternativo»; bajo este adjetivo se encuentran la homeopatía, las microdosis, el reiki, la acupuntura, la hipnosis, etcétera. Es sabido que suele ser síntoma de inteligencia separar y definir cada cosa según sus peculiaridades y que viene siendo torpeza agruparlo todo en función de una sola característica,  así que el rechazo generalizado a lo «alternativo», a lo que no sea la medicina alopática tradicional, ya parte de un error y desemboca en otro: negar a la vez, indiscriminadamente, todas estas disciplinas.

 

Los argumentos esgrimidos para hacerlo son de sobra conocidos, y quizá lo que más llama la atención es la continua referencia al efecto placebo, una característica que, por otra parte, parece estar dotando al ser humano de una inacabable capacidad de autocuración, habida cuenta de la frecuencia con que aparece.

La palma de todos los descréditos se la lleva la homeopatía y no hace falta indagar mucho para comprobar que las campañas en su contra guardan proporción directa con la porción del pastel farmaeconómico que esta le resta a la medicina tradicional o alopática, de ahí que sea difícil ignorar el tufo a campaña orquestada y dirigida del asunto. La cruzada antihomeopatía arrecia, y los hay con gracia –como aquellos que organizaron un «suicidio homeopático» ingiriendo multitud de gránulos–, aunque la tónica general suele ser tildar sencillamente esta práctica de estafa. Y tampoco faltan los que acompañan sus argumentaciones con historias sobre praxis de «sanadores» que, rechazando la medicina tradicional, prometían acabar con enfermedades graves de sus pacientes a base de homeopatía u otro remedio alternativo cualquiera; historias que no dudamos que se hayan producido alguna vez –farsantes desalmados no faltan en todas partes–, pero con tanta reiteración, insisto, la cosa suena a corta y pega organizado.

Es curioso observar cómo se va abriendo paso la medicina homeopática, lentamente, entre los profesionales sanitarios. Del lógico escepticismo inicial se va derivando el debate hacia un enfoque más preciso sobre el verdadero campo de actuación de la homeopatía, que no es universal. Reconozcamos que cuando escuchamos por primera vez los mecanismos de acción de la homeopatía nos sonó a farmacia-ficción, y es que es difícil entender que una sustancia en cantidades por debajo del número de Avogadro sea capaz de curar un síntoma, y conceptos como eso que se conoce como la «memoria del agua» –que suena más a título de bestseller que a otra cosa– tampoco es que aclaren mucho las dudas.

Al margen de ejemplos desafortunados en la explicación homeopática, una vez familiarizados con la homeopatía comprendimos que sirve para tratar síntomas menores, no enfermedades, que no pretende desplazar a la alopatía en enfermedades graves y que, antes que «alternativo», hay que hablar de tratamiento «complementario» puesto que su alto margen de seguridad –volvemos al tema de la concentración– la hace apta en polimedicados o niños.


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También se observa que la homeopatía empieza a dar resultados aceptables en veterinaria, en donde es imposible atribuir la curación al efecto placebo –aquí los detractores lo achacan a la casualidad–, y no estaría de más proporcionar a esta práctica una razonable cuarentena mientras se avanza en su estudio. Creemos que siempre será esto más positivo que negar sistemáticamente la mayor.

Imaginamos que la fractura entre las dos medicinas, alopática y homeopática, existirá siempre, lo cual no quita que, bien usada, enfocada y –condición sine qua non– practicada por MÉDICOS, resulte oportuno y razonable su uso como tratamiento complementario.

Ante la pregunta sobre una posible definición de la ciencia, el filósofo Antonio Escohotado respondió: «La ciencia es un mito, sólo que es el mito más hermoso, el único generalizable a toda la especie y quizás el más digno de respetarse. La ciencia es un mito, y cuando pretende decir que está más allá del mito está mintiendo. La ciencia es la humildad en la búsqueda de lo verdadero y en cuanto pierda esa humildad ya no es más que una forma de embaucamiento».

Pensamos que sería muy sensato otorgar a la homeopatía el «beneficio de la duda», dicho sea desde el punto de vista alopático, por los resultados obtenidos en determinadas patologías. La idea de médicos homeópatas trabajando con humildad en las posibilidades homeopáticas siempre será más constructiva que dinamitarlo todo con etiquetas como fraude sistemático. Al fin y al cabo, cualquier avance en la homeopatía nos beneficia a todos. •

 Carmen de Juan Aguiló

Farmacéutica comunitaria

Martín Muñoz Méndez

Presidente de Aeff

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