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Innovación | Cómo proceder a la cesación tabáquica en individuos fumadores habituales

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Fumar es muy dañino para la salud: el tabaquismo genera un 15% del gasto sanitario total, en base al manejo de todas las complicaciones derivadas. Pero abandonar el hábito no es ninguna tarea sencilla, a pesar de que prácticamente cualquier fumador confirmaría la afirmación anterior sobre el daño que se produce a sí mismo.

Existen diversos protocolos para ayudar a que los fumadores abandonen el hábito tabáquico. Y todos ellos coinciden en evaluar inicialmente la dependencia al tabaco para que, en función de la misma, se adapte una opción terapéutica u otra. El test de Fagerström permite medir el grado de dependencia psíquica y de comportamiento con el tabaco mediante unas pocas preguntas básicas (tiempo transcurrido hasta el primer cigarrillo del día, dificultad de respetar los lugares en donde no está permitido fumar, indicación de si el primer cigarrillo del día sería o no el más difícil de suprimir, número de cigarros/cigarrillos, y con qué cadencia, fuma al día y si es posible dejar temporalmente de fumar por motivo de enfermedad).

 

 

En función de la puntuación obtenida –que varía entre 0 puntos, no dependencia, y 10 puntos, muy alto grado de dependencia- se adoptará una u otra medida terapéutica. Además de la dependencia mencionada, es esencial que el individuo esté dispuesto a dejar de fumar. En caso contrario, la probabilidad de éxito se reduce drásticamente.

A partir de una puntuación de 5-6 (nivel medio de dependencia) se requiere un apoyo farmacológico para abordar el problema terapéutico. En el primer nivel se hallan la terapia sustitutiva de la nicotina, por la que se cambia la nicotina del tabaco por formas farmacéuticas que la contienen, como parches, chicles o comprimidos.

En un segundo nivel se encuentran otros medicamentos que resultan útiles para la consecución del objetivo deseado: la cesación tabáquica. El primero fue bupropion, que actúa a nivel cerebral produciendo unos efectos similares a los que provoca la nicotina. Otro fármaco posterior es vareniciclina, agonista del receptor nicotínico, que produce efectos semejantes a los observados con la nicotina. Ambos han conseguido resultados aceptables. Pero sigue siendo necesario que el individuo esté dispuesto a dejarlo.

Pero, ¿qué ocurriría si se utilizara sin que la persona quiera abandonar el tabaco y sólo desea reducir el número de cigarrillos? El ensayo clínico realizado por Ebbert et al. nos da pistas de este tipo de utilización. •

 

 

Vareniciclina en cesación tabáquica
con pacientes no dispuestos a dejar de fumar


No todos los pacientes están dispuestos a abandonar el hábito tabáquico de forma inmediata. Una encuesta telefónica a 1.000 fumadores habituales reveló que casi la mitad preferirían reducir lentamente el número de cigarrillos hasta concluir dejándolo completamente mientras que sólo una proporción, inferior al 10%, manifestaba que estaban dispuestos a abandonar todo en el siguiente mes. Sin embargo, la probabilidad de conseguir el éxito terapéutico mediante un abandono paulatino es bastante inferior a la de un abandono total e inmediato.

Vareniciclina es un agonista parcial con alta afinidad y selectividad a los receptores nicotínicos α y β de la acetilcolina, que aumenta de forma significativa la tasa de abstinencia en fumadores que cesan de fumar de forma inmediata. Asimismo, se ha visto que este fármaco reduce de forma significativa el número de cigarrillos fumados diariamente en fumadores que no desean dejar de fumar inmediatamente.

Para investigar si vareniciclina puede ser efectivo en este tipo de fumadores –sin disposición inmediata al abandono del tabaco- pero que desearían reducir el consumo, preparándose así para un abandono en un futuro próximo, unos investigadores han llevado a cabo un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado por placebo en 1.510 fumadores repartidos por 10 países. El estudio presentó una fase inicial de 24 semanas de tratamiento (760 individuos con 1 mg cada 12 horas del fármaco y 750 con placebo) para continuar finalmente con otra fase de 28 semanas de seguimiento de los participantes.

El resultado principal fue la abstinencia confirmada mediante el valor de monóxido de carbono medido entre la semana 15 hasta la 24; un resultado secundario fue la abstinencia, midiendo entre las semanas 21 a 24 y 21 a 52. Al finalizar el estudio se observó que el grupo de vareniciclina presentó una tasa de abstinencia superior en las semanas 15 a la 24 (32,1%) que el obtenido en el grupo de placebo (6,9%), mostrando una diferencia a favor del fármaco del 25,2% (IC95%: 21,4-29,0), es decir, una probabilidad de conseguir la deshabituación con vareniciclina 4,6 veces superior a obtenerlo sin él. Asimismo, la tasa de abstinencia medida entre las semanas 21 a 24 fue también superior a favor del fármaco (37,8% vs. 12,5% respectivamente), al igual que entre las semanas 21 a 52 (27,0% vs 9,9%, respectivamente), con una probabilidad aproximadamente triple de conseguir el éxito terapéutico.

Los autores concluyen que entre los fumadores que no están dispuestos a dejar de fumar pero que sí desean reducir su consumo, la utilización de vareniciclina incrementa la tasa de éxito respecto de placebo a las 24 semanas, así como mantiene una diferencia significativa al año de iniciar el tratamiento.•

 

 

 

Corticoides en pacientes hospitalizados con neumonía grave adquirida en la comunidad

El fracaso del tratamiento de los pacientes afectados de neumonía grave adquirida en la comunidad se relaciona con una importante respuesta inflamatoria. En este caso, los corticoides podrían modular la liberación de citoquinas; no obstante, el beneficio de su administración permanece incierto. Por este motivo, unos investigadores españoles han realizado un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado por placebo en 3 hospitales, en donde los pacientes se asignaron aleatoriamente para recibir 0,5 mg/kg de metilprednisolona intravenosa o placebo durante 5 días, iniciando dicho tratamiento a las 36 horas del ingreso en el hospital.

El resultado principal –que fue una variable compuesta por el fracaso temprano o tardío o ambos, presentando cada una de ellas diversas variantes- se observó con una menor frecuencia en el grupo de metilprednisolona (13%) que en el de placebo (31%), mostrando una diferencia entre ambos grupos del 18% (IC95%: 3-32). Así, la probabilidad de fracaso en el grupo de tratamiento  con el corticoide fue significativamente menor que con el grupo de placebo: OR: 0,34; IC95%: 0,14-0,87. Sin embargo, la mortalidad en el hospital no difirió de forma significativa: 10% en el grupo del corticoide y 15% en el de placebo (p: 0,37). Respecto de la seguridad con el tratamiento farmacológico, se observó que la tasa de incidencia de hiperglucemia fue del 18% en el grupo de tratamiento y del 12% en el de placebo, pero esta diferencia no fue estadísticamente significativa (p: 0,34).

En conclusión, los autores indican que en los pacientes con neumonía grave adquirida en la comunidad y alta respuesta inflamatoria inicial, la utilización de metilprednisolona reduce el riesgo de fracaso respecto de placebo, lo cual podría soportar la utilización de corticoides en este tipo de pacientes.•

Torres A, Sibila O, Ferrer M, Polverino E, Menendex R, Mensa J et al. Effect of Corticosteroids on Treatment Failure Among Hospitalized Patients With Severe Community-Acquired Pneumonia and High Inflammatory Response:  A Randomized Clinical Trial. JAMA. 2015;313(7):677-86.

 

Ángel Sanz Granda
Pharm. D. Consultor científico
angel.s.granda@terra.com
www.e-faeco.8m.net

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