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Innovación | Control de la infección por VIH y el SIDA

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Puntualsenna

Se contagia a través del contacto sexual de cualquier tipo, oral, vaginal o anal, de la sangre, mediante las transfusiones o pinchazos accidentales, en el embarazo, a través de la circulación de sangre compartida, o en la lactancia, a través de la leche.

El diagnóstico de esta infección, el test de VIH, consiste en una prueba de detección de anticuerpos en sangre –mediante la técnica de ELISA-, asumiendo que si se detectan ahí, los virus se hallarán igualmente en el organismo. Eso determina un resultado VIH positivo. En dicho caso se confirmará el diagnóstico con otras pruebas.

El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es una condición causada por el VIH, cuando la infección ha debilitado el sistema inmunológico. Para el diagnóstico de SIDA se precisa tener una infección por VIH, presentar un recuento de CD4 inferior a 200 células por microlitro, una proporción de éstas menor del 14% o presentar alguna de las enfermedades características del SIDA, como candidiasis, cáncer invasor del cérvix, criptosporidiosis, citomegalovirus, herpes simple, sarcoma de Kaposi, Mycobacterium avis, neumonía por pneumocistis, toxoplasmosis, tuberculosis o síndrome de debilitamiento.

 

Las pruebas que se realizan para monitorizar su evolución incluyen la detección de algunos componentes en sangre como el ácido ribonucleico (RNA) de los virus y el recuento de leucocitos CD4+, dentro de un recuento sanguíneo completo.

La cifra de leucocitos CD4+ indica el estado inmunológico del paciente; puede estimarse como recuento total o como porcentaje sobre el total. Sirve para clasificar el grado de la infección y para monitorizar la respuesta inmunológica del paciente ante un tratamiento. Una vez instaurado un tratamiento, su cifra debería aumentar progresivamente (entre 50 y 100 linfocitos CD4+ por microlitro en el primer año). Un objetivo sería un recuento mantenido superior a 500 linfocitos CD4+.

La carga viral plasmática se mide en número de copias por mililitro; así, este valor debería descender rápidamente después de iniciar un tratamiento adecuado. Este parámetro es el principal indicador para evaluar la eficacia del tratamiento ante el virus. Un objetivo sería obtener y mantener cifras menores de 50 copias por mililitro.

El documento de consenso sobre el tratamiento antirretroviral en adultos infectados por el VIH (GeSIDA) recomienda el inicio de tratamiento a todos los pacientes con infección por VIH antes de que el recuento de CD4+ sea elevado; se ha observado que el riesgo de progresión y/o muerte es mayor si se inicia con 250-350 que con 350-450 CD4+ microlitro. Por ello, se recomienda iniciar el tratamiento con valores iguales o inferiores a 500 CD4+ por microlitro. Las directrices sobre el uso de medicamentos antirretrivirales para el tratamiento y la prevención de la infección por VIH recomienda la combinación de 3 fármacos: tenofovir, lamivudina o emtricitabina y efavirenz, en un solo comprimido y administrado una vez al día.

 

Sofosbuvir y ribavirina en infección
por virus de la hepatitis C y VIH


Los pacientes que presentan una infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (HIV) de forma simultánea con el virus de la hepatitis C (VHC) presentan una progresión más rápida de su enfermedad hepática que aquellos que presentan infección sólo por el VHC y no responden de forma adecuada al tratamiento con interferones.

Recientemente, unos investigadores de EE.UU. han realizado el estudio PHOTON-1 (Patients co-infected with HIV), un ensayo de fase III abierto, no aleatorizado y no controlado que ha evaluado la eficacia y seguridad de sofosbuvir más ribavirina en el tratamiento de pacientes con infección mixta de HIV y VHC (genotipos 1, 2 ó 3).

Los pacientes iniciaron el tratamiento antirretroviral con valores de carga viral de 50 copias por mililitro o inferiores y con un recuento de linfocitos CD4+ superior a 200 células por microlitro. Los pacientes que no habían recibido previamente tratamiento (naives) para el VHC de genotipos 2 ó 3 recibieron 400 mg de sofosbuvir, así como ribavirina con dosis en función del peso del paciente durante 12 semanas; los pacientes naive con infección por el genotipo 1 del VHC y aquellos que habían recibido previamente tratamiento con infecciones por VHC genotipos 2 ó 3, recibieron el mismo tratamiento pero durante 24 semanas.

 

Sofosbuvir es un inhibidor de la polimerasa de ARN dependiente del ARN NS5B del virus de la hepatitis C, que es esencial en la replicación del virus. Una vez absorbido, se transforma en el compuesto activo que puede ser incorporado al RNA del virus actuando como terminador de cadena. Dicho fármaco ha supuesto un gran avance en el tratamiento de la infección por el VHC. Sin embargo, su precio elevado supone un hándicap para su utilización. La Administración se halla negociando el precio con el fabricante pues, en EE.UU., el precio de venta del mayorista es de 28.000 dólares para el envase de 28 comprimidos, esto es, 1.000 dólares por comprimido. En España, el precio actual de importación se sitúa sobre los 17.000 euros por envase, unos 600 euros por comprimido. Teniendo en cuenta que el tratamiento es de un comprimido diario durante 12 a 24 semanas, realmente su precio será un obstáculo a salvar.

El resultado principal del estudio fue la proporción de pacientes con respuesta virológica mantenida –definida como una carga viral inferior a 25 copias por mililitro- a las 12 semanas de concluir el tratamiento. El 76% de los pacientes sin tratamiento previo con genotipo 1, el 88% con genotipo 2 y el 67% con genotipo 3, alcanzaron dicha respuesta virológica. Por su parte, el 92% de los pacientes que sí habían tenido tratamiento previo con genotipo 2, obtuvieron también dicha respuesta. Los efectos secundarios observados más frecuentemente fueron fatiga, insomnio, cefalea y náuseas. Sólo el 3 % tuvieron que abandonar el tratamiento por los eventos adversos.

A la vista de los resultados obtenidos se presentan buenas esperanzas en el tratamiento de los pacientes con infecciones simultáneas del virus de la inmunodeficiencia humana y de la hepatitis C, con la administración del tratamiento combinado de sofosbuvir y ribavirina.

Sulkowski M, Naggie S, Lalezari J, Fessel W, Mounzer K, Shuhart M et al. Sofosbuvir and Ribavirin for Hepatitis C in Patients With HIV Coinfection. JAMA. 2014;312(4):353-61.

 

 

Tramadol con diclofenac o con paracetamol en dolor severo

El dolor presenta una etiología multifactorial, por lo que resulta complicado su tratamiento con un fármaco único; por ello, la terapia de combinación presenta ventajas al poder abarcar tanto las vías centrales como las periféricas, requiriendo la administración de dosis menores de cada medicamento y reduciendo la incidencia de efectos adversos.

Las recomendaciones actuales indican, para el tratamiento del dolor moderado a severo, la combinación de un opioide con paracetamol o un antiinflamatorio no esteroideo (AINE). Tramadol se ha utilizado ampliamente  junto con paracetamol. Por otra parte, la combinación con otro AINE, como diclofenac, podría presentar alguna mejora en función de su mecanismo de acción.

Unos investigadores de India han realizado un ensayo clínico en fase III para comparar la eficacia y seguridad de un tratamiento durante 5 días con 50 o 37,5 mg de tramadol junto con 75 mg de diclofenac cada 12 horas (en forma de liberación prolongada) o 650 mg. de paracetamol cada 4-6 horas, respectivamente, en el tratamiento de pacientes con dolor moderado a severo (musculoesquelético (ME), postoperativo (PO), reactivación de osteoartritis (ROA) o de artritis reumatoide (RAR)).

El resultado principal fue la reducción de la intensidad del dolor –medida mediante una escala visual analógica al final del tratamiento. A nivel general, el grupo con tramadol y diclofenac mostró una mayor reducción del dolor, con pocos efectos secundarios (náuseas, vómitos, dolor epigástrico y gastritis), mostrando una incidencia menor en el primer grupo, con diclofenac (8,8%), que en el segundo (21,8%).

En función de los resultados obtenidos, la combinación de tramadol con diclofenac mostró una reducción del dolor significativamente superior a la obtenida por la combinación de tramadol con paracetamol, en pacientes con dolor moderado a severo.

Chandanwale A, Sundar S, Latchoumibady K, Biswas S, Gabhane M, Naik M et al. Efficacy and safety profile of combination of tramadol-diclofenac versus tramadol-paracetamolin patients with acute musculoskeletal conditions, postoperative pain, and acute flare of osteoarthritisand rheumatoid arthritis: a Phase III, 5-day open-label study. J Pain Res. 2014;7:455-63.•

 

Ángel Sanz Granda
Pharm. D. Consultor científico
angel.s.granda@terra.com
www.e-faeco.8m.net

 

 

 

 

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