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Innovación | La revista Acofar ha contribuido mucho en la progresión de la profesión farmacéutica

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Quizás coincidiendo exactamente en el tiempo con el trabajo de producción del ejemplar número 1 de nuestra revista ACÓFAR, España formalizaba su primera solicitud en el entonces denominado Mercado Común Europeo. Creo que nadie duda hoy (a pesar de los momentos difíciles que atravesamos en nuestra economía) que aquélla entrada en lo que hoy es la Unión Europea ha supuesto un paso enorme en el progreso de nuestro país. Creo también que nadie duda hoy día que aquella revista que hoy cumple 50 AÑOS ha contribuido a dar un paso también muy grande en nuestra profesión farmacéutica.

Hemos avanzado muchísimo en estos años. Tanto que si no nos detenemos un instante, quizás no seamos conscientes del cambio. Coincidiendo también en el tiempo con la publicación del primer ejemplar de ACÓFAR, se publicaba en el BOE un Decreto del Ministerio de Trabajo que ¡equiparaba los derechos laborales de las mujeres con los de los hombres! Y de ello, hace tan sólo 50 AÑOS. Sí que parece que el éxito profesional de tantas y tantas mujeres de hoy día tenga su germen en aquellos años.

Fue un año feliz, especialmente para ciertas personas. Algunas muy relacionadas con nuestro presente y futuro, como los Reyes de España que en ese año, aún como Príncipes, se casaron en Grecia. En ese momento, la Asociación de Cooperativas Farmacéuticas (Acofarma), que llevaba ya diez años trabajando por y para nuestra profesión, se enlaza también en un fructífero matrimonio con su revista, ACÓFAR, del que no ha habido divorcio alguno, como ocurre en tantas y tantas parejas actualmente, incluso después de sus 50 AÑOS de convivencia.


 

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En esa década maravillosa, cuando ACÓFAR era como una niña, de tan sólo cinco años, se estrenó El Graduado, en donde, además de abrirnos un tanto los ojos a los adolescentes de entonces, escuchamos por primera vez su maravillosa canción de Simon y Garfunkel «El sonido del silencio», que en aquellos momentos no entendíamos (porque estaba en inglés) pero que hoy nos estremecen cuando la oímos de nuevo»…and the vision that was planted in my brain still remains…» porque también permanecen aún en nuestras mentes muchas cosas pasadas, incluso después de 50 AÑOS.

Como The Beatles, de los que extraigo sus álbumes Help!, Sgt. Peppers’s Lonely Hearts Club Band, Abbey Road o el inolvidable Let it be, -entonces no había mp3 ni el ipod- que siguen permaneciendo aún en nuestras mentes. Con toda la fuerza de entonces. Al igual que recordamos la triunfante llegada del hombre a la Luna, en aquél Apolo XI que tenemos aún en la retina. Y aunque años después, otro Apolo, el XIII, dijera aquello de «Houston, we’we got a problem», ACÓFAR no ha tenido ningún problema para llegar mes a mes a todos aquellos. Trabajando siempre en aras de la profesión farmacéutica.

Por todo ello le doy mi enhorabuena a ACÓFAR con el deseo de que siga manteniendo viva la llama que encendió, hace 50 AÑOS y que por otros 50 AÑOS, al menos, nos deje disfrutar de su lectura. Muchas felicidades a todos los que habéis mantenido viva a ACÓFAR, nuestra revista.

En los 60 también hubo bastante I&D&d. Algunos de los medicamentos investigados entonces aún perduran, otros han pasado ya a mejor vida. Pero siempre es muy interesante conocer qué pasó para extraer lo mejor de todo y no caer de nuevo en los mismos errores.

Fenilbutazona en artritis reumatoide

En los 60 se llevó a cabo un estudio doble ciego para comparar los efectos de fenilbutazona, que se comparaba con un nuevo principio activo: la indometazina. De ésta se decía en el artículo que describía el estudio, que había presentado prometedores resultados como antiinflamatorio inespecífico en el tratamiento de trastornos reumáticos crónicos. Por ello, los investigadores efectuaron un estudio doble ciego para evaluar la efectividad comparada de ambos medicamentos en artritis reumatoide. Los resultados parecieron no mostrar diferencias significativas en cuanto al alivio de la sintomatología, aunque «la preferencia personal, expresada al final del estudio, fue a favor de fenilbutazona»  (1)

Posteriormente, mientras que The Beatles realizaron su última actuación pública en el tejado de su discográfica Apple Records,  otros investigadores efectuaron un estudio en donde se comparaban monobutazona y fenilbutazona en pacientes ambulatorios que padecían artritis reumatoide. Los resultados hicieron concluir a los investigadores que fenilbutazona era más efectivo (1)

Resulta curioso hoy día varios aspectos de estos ensayos clínicos. En primer lugar la descripción del estudio realizada en el artículo sería bastante diferente en la actualidad, en donde todas las revistas presentan unas normas sobre su elaboración y todas las importantes están revisadas por pares de revisores, que garantizan, en principio, la calidad del manuscrito final. Por otra parte, los tamaños de muestra estudiados no serían aprobados fácilmente en estos momentos: 20 y 26 pacientes en total entre los dos ensayos clínicos mencionados conforman una muestra que no le otorga validez externa alguna. Sin embargo, sorprende más y para bien, que en esos años estos antiinflamatorios se estudiaran mediante comparaciones directas entre pares de medicamentos. En la actualidad, los estudios son mucho más grandes respecto al tamaño de las muestras analizadas, pero en demasiadas ocasiones el nuevo principio activo se compara respecto a… nada, es decir, frente a placebo, no siendo habitual la comparación directa, lo que ha llevado a diseñar métodos estadísticos de comparación indirecta de dos o más medicamentos que no se han comparado entre sí pero que lo han hecho con comparadores comunes. •

(1) Hart D, Boardman P. Indomethacin and phenylbutazone: a comparison. Brit. med. J. 1965;2:1281-4

(2) Woodbury J, Turner W, Tiongson R. Rheumatoid arthritis: comparison of treatment with monophenylbutazone and phenylbutazone. Can. Med. Ass. J. 1969;101(13):69-71

Ampicilina en exacerbaciones de la bronquitis crónica

En aquellos años 60 se enfatizaba sobre la importancia del manejo con antibióticos de las exacerbaciones agudas de la bronquitis crónica. Las investigaciones recientes mostraban su importancia, si bien de una forma no excesivamente convincente. Unos investigadores (3) decidieron analizar este tema, evaluando en un estudio doble ciego a 56 de pacientes, asignados de forma aleatoria, a recibir ampicilina o placebo.

En el grupo de placebo murieron 5 pacientes (aunque se les cambió a antibiótico al observar su fuerte deterioro) y sólo 1 en el de ampicilina; sin embargo, dado el pequeño tamaño de muestra, los autores no encontraron diferencia estadísticamente significativa. Asimismo, tras el alta, murieron 4 del grupo control y 6 del de ampicilina. Las tasas de recaída fueron sin embargo mayores en el grupo control, tanto mientras estaban hospitalizados como después del alta.

Algún año después, y de forma casi simultánea con el mayo francés del 68, unos investigadores británicos analizan de nuevo el problema, esta vez comparando ampicilina con limeciclina y penicilina G con estreptomicina con un número de pacientes ya superior a los anteriores estudios, de 186. Los mejores resultados se obtuvieron con la asociación de penicilina con estreptomicina, mientras que ampicilina obtuvo un resultado similar a limeciclina (un derivado de tetraciclina).

En el campo de la antibioterapia se ha avanzado muchísimo. Hoy se dispone de antimicrobianos mucho más potentes y con una mayor variedad que en los tiempos comentados. Ahora bien, ello no quiere decir que hayamos mejorado en tal proporción respecto del manejo de los mismos. En la actualidad existe un grave problema de resistencia y multirresistencia de los gérmenes patógenos, problema fuertemente asociado a un exceso de uso y, especialmente, a un uso no indicado de antibióticos en muchas situaciones. Recordemos simplemente cómo hace no muchos años la prescripción de antibióticos en procesos virales así como la automedicación con éstos era una observación excesivamente frecuente, hasta el punto de que el Ministerio de Sanidad realizó varias campañas para enfatizar sobre el uso racional de los antibióticos. Para los próximos años tenemos una asignatura pendiente: mejorar el uso de antimicrobianos. De otra manera, podremos llegar a situaciones muy peligrosas, a pesar de los grandes avances habidos. •

(3) Elmes P, King T, Langlands J, Mackay J, Wallace W, Wade O et al. Value of ampicillin in the hospital treatment of exacerbations of chronic bronchitis. Brit. med. J. 1965;2:904-8

(4) Pines A, Raafat H, Plucinski K, Greenfield J, Solari M. Antibiotic regimens in severe and acute purulent exacerbations of chronic bronchitis. Brit. med. J. 1968;2:735-8

 

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