Close Menu
Ferring

NO Mobile

Estás leyendo

Nutrición | Cuidados en la prevención de problemas articulares

Compartir

Puntualsenna

La osteoartritis, también denominada enfermedad degenerativa de las articulaciones, afecta a millones de personas, y aunque la causa exacta de esta patología permanece desconocida, sí que se saben los problemas asociados a ella, así como que cursa, además, con un dolor que puede llegar a ser a veces inhabilitante y, en definitva, al final resulta un problema de salud pública.

El cartílago osteoarticular es un tejido conectivo especializado, viscoelástico, que recubre las superficies y proporciona a la articulación resistencia y baja fricción entre las superficies articulares. La osteoartritis primaria se asocia a un síndrome varicoso, pie plano y obesidad, mientras que osteoartritis secundaria se relaciona con problemas posquirúrgicos, infecciones y procesos inflamatorios (artritis reumatoide).

La composición del cartílago articular no indica de una manera clara cuales van a ser los compuestos que pueden ser decisivos en la prevención de problemas articulares. Se compone principalmente de:

  • Células del cartílago o condrocitos: éstos tienen limitada su capacidad de regeneración y su función principal es la de regenerar los componentes que integran la matriz del cartílago.
  • Matriz del cartílago o sustancia intercelular, compuesta por: Agua, sales y glucosa.
    • Glucoaminoglicanos: mantienen la hidratación del cartílago, mantienen las propiedades de flexibilidad y elasticidad del cartílago: Condroitin sulfato, ácido hialurónico (glucoaminaoglicano sin sulfatar).
    • Colágeno: proporciona dureza y resistencia al cartílago. Fundamentalmente se encuentra colágeno tipo II y a nivel minoritario tipos IX, X y XI.

La OA puede afectar a la parte más externa del hueso, líquido sinovial, y a ligamentos/tendones y, como se ha comentado, a todo el cartílago articular. Asociado al proceso de la OA se añade un proceso inflamatorio que coexiste, paralelamente, con procesos oxidativos. Así, Los condrocitos son fuentes importante de ROS (especies químicas reactivas). Estas especies químicas dañan el cartílago, por ello los aniones superóxidos dañan la estructura del colágeno, despolimerizan el hialurónico del fluido sinovial y dañan la mitocondria; esto último, provoca además lesiones y envejecimiento de todo el sistema articular. A su vez, las especies oxidadas provocan un incremento del NO, y su presencia se correlaciona con el daño en el cartílago.

La prevención de procesos articulares, por tanto, y en primer lugar, se asocian a los compuestos clave en el tejido articular. Por ello, el condroitín sulfato es uno de los nutrientes involucrados en la prevención del daño articular. El condroitín sulfato es un sulfato de glucoaminoglicano (GAG) compuesto por cadenas alternas de azúcares (N-acetilgalactosamina y ácido glucurónico). Usualmente, se encuentra ligado a proteína en forma de proteoglicano (versicano, agrecano, levicano, neurocano, gral: lecticanos). La cadena de condroitina puede poseer más de 100 grupos glucídicos, sulfatados en diversas posiciones y cantidades también diversas. El condroitín sulfato, en forma de agrecano, proporciona al cartílago resistencia a la compresión, es el componente mayoritario de la matriz extracelular y mantiene la integridad del tejido. Los grupos sulfato generan una repulsión electrostática, que es la que proporciona resistencia a la compresión. Como parte del agrecano es el componente mayoritario del cartílago. El primer extracto purificado se obtuvo en 1960 y hoy en día se comercializa bien sea a partir de fuentes naturales (cartílago de tiburón, de buey o de tráquea bovina) o se puede obtener sintéticamente. El condroitin sulfato se absorbe por vía oral, y aunque su curva de absorción es lenta, se ha de tener en cuenta que:

  • Su biodisponibilidad es baja (del 15% al 24%).
  • Su efecto tarda unas semanas, por lo que a veces el consumidor no ve los resultados pronto.
  • Su efecto se basa principalmente en su actividad antiinflamatoria: estimula la síntesis de proteoaminoglicanos y ácido hialurónico, disminuye la actividad catabólica de los condrocitos, al inhibir la síntesis de enzimas proteolíticos.

Entre los compuestos integrantes del sistema articular encontramos al ácido hialurónico, que es un glucoaminoglicano no sulfatado que mantiene la integridad del cartílago actuando como antioxidante, y la glucosamina, que es un azúcar aminado precursor en la ruta de biosíntesis de proteínas y lípidos glicosilados, y también es el precursor de glicosaminoglicanos, que como hemos dicho previenen la aparición de los procesos de degeneración articular. Dado que los proteoglicanos están altamente sulfatados es necesario un aporte de agentes sulfatantes, además los depósitos de sulfato en el organismo son muy bajos y pequeños cambios en las concentraciones pueden provocar alteraciones fisiológicas, se debe de realizar una anamnesis y comprobar que tipo de dietas se siguen, puesto que dietas bajas en proteínas retienen más sulfato que las dietas altas en ellas.

Por otro lado, otros nutrientes implicados en la preservación del cartílago son la glucosa, que proporciona energía a los condrocitos y grupos “C” para la biosíntesis de proteínas, lípidos ácidos nucleicos, y polisacáridos complejos. Especialmente en el cartílago forma parte de las glucoproteínas y glucosaminoglicanos. La vitamina C, que es precursora en la biosíntesis del colágeno, facilita la hidroxilación de la lisina y la prolina, básicas para la regeneración y síntesis del colágeno. La vitamina C y otros antioxidantes reducen la pérdida de cartílago, el dolor y la progresión de la artritis reumatoide.

 

 

El proceso inflamatorio cursa rápidamente en las primeras etapas de la enfermedad, por lo que nutrientes anti-inflamatorios serían una opción. Así se sugiere que la alimentación pobre en elementos traza, como el zinc, magnesio, selenio y cobre, o con déficit de ácidos grasos esenciales es más proclive a padecer osteoartritis. También un déficit en elementos participantes en la estructura articular puede conllevar una aceleración de los problemas articulares. Por ello, el Magnesio en el organismo humano, y formando complejo con el ATP (formulación con fósforo), participa en múltiples funciones. Se ha demostrado que la deficiencia en Mg provoca debilidad en el cartílago, puesto que impediría las interacciones entre condrocitos y la matriz cartilaginosa. Parece ser que es necesario para las integrinas, a su vez básicas para el desarrollo del cartílago y condrogénesis. Las integrinas son una familia de glicoproteínas que participan en la unión de las células con la matriz extracelular del cartílago. Además, el Magnesio y el Calcio, conjuntamente, participan en el mantenimiento del hueso, y el Magnesio especialmente en las articulaciones. El Zinc participa en el sistema antioxidante del organismo [defensa antioxidante del organismo] en las metaloproteínas (defensas antioxidantes), y por ello se deduce que incide en la prevención de los procesos articulares de degeneración debido al efecto que tiene sobre enzimas antioxidantes; así, se encuentra en el anillo central de diversos enzimas: SODs (superóxido dismutasa). La enzima superóxido dismutasa 1 y 3 contiene cobre y zinc. El cobre es un micronutriente de particular interés, ya que es un cofactor de importantes enzimas, como la superóxido dismutasa, citocromo oxidasa y en particular, la lisil oxidasa, por tanto un déficit de cobre acelera la destrucción de condrocitos y aceleración de la degeneración del cartílago. Diferentes estudios sitúan al cobre como un elemento a tener en cuenta en procesos articulares, en este sentido se ha demostrado su efecto estimulador en la síntesis de proteoglicanos. El déficit de selenio se asocia a una generación elevada de especies reactivas oxidadas (ROS) y especies reactivas nitrogenadas (RNS); poblaciones con un déficit endémico en selenio provocan una elevada incidencia de procesos degenerativos articulares. Otro elemento significativo es el Manganeso que está relacionado con el control de las ROS, específicamente con el estrés oxidativo, como pueden ser procesos asociados a la menopausia y procesos osteoartríticos, por lo que las sales de manganeso son esenciales en estos procesos, sin embargo, el farmacéutico tiene que saber que el manganeso posee una dosis óptima al lado de una dosis tóxica, por lo que a veces se ha de prestar atención a su dosificación.

Al lado de estos nutrientes, se encuentra la vitamina E, que actúa modulando también el proceso inflamatorio, puesto que actúa a nivel de ácido araquidónico, impidiendo la síntesis de prostaglandinas pro-inflamatorias que acentuarían el dolor asociado a esta dolencia. También la vitamina K participa en este proceso, puesto que en su presencia disminuye la proliferación de células sinoviales, que resultaría en una disminución de la inflamación de las articulaciones afectadas.

 

Ácidos grasos esenciales

Los ácidos grasos omega-6 son precursores de prostaglandinas inflamatorias. Diversos estudios señalan que la severidad de procesos que afectan al cartílago articular están ligados, algunas veces, a un exceso de omega-6, que modulan la síntesis de PGE2 y leukotrieno B4, mediadores de los procesos inflamatorios. Así se ha demostrado que en procesos inflamatorios existe una degradación del cartílago, que podría modularse con ácidos grasos omega-3, especialmente EPA+DHA.

Al lado de estos nutrientes y componentes indispensables en los problemas articulares, encontramos otros compuestos, que pueden también modular el proceso degenerativo articular, como serían los compuestos bioactivos antioxidantes; es el caso del “galato de epigalato de catequina” (EGCG) del té verde, que disminuiría los procesos oxidativos y la síntesis de NO (óxido nítrico) y de esta forma estaría implicado en la disminución de la degradación del colágeno II y de proteoaminoglicanos en el cartílago.

Otros compuestos son los taninos derivados de la granada, por ser ricos en antioxidantes. Sin embargo, los farmacéuticos debemos ser conscientes de que existen muchos compuestos bioactivos que pueden incidir tanto en los procesos inflamatorios como en los antioxidantes, disminuyendo la incidencia de los procesos degenerativos articulares, aunque está claro que es función y obligación del farmacéutico dilucidar cuales son más pertinentes en función de lo avanzado o no del proceso de degeneración articular. •

 

Magda Rafecas
Farmacéutica

Comparte esta entrada:

Angileptol. Al diablo con el dolor de garganta.

Suscríbete a nuestro boletín

close

Apúntate a nuestro boletín

Recibe en tu correo los contenidos más relevantes sobre el sector: