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Nutrición Fitoterapia | Fitoterapia para el sistema digestivo

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Índice

Dra. Laura Isabel Arranz. Doctora en nutrición, farmacéutica, dietista-nutricionista.
www.dietalogica.com

Los problemas digestivos son habituales y muy diversos, pudiendo afectar a zonas distintas del tracto gastrointestinal y con sintomatología que, por leve que sea, puede llegar a afectar la calidad de vida de la persona. Si bien cada caso necesita de un buen diagnóstico para hacer el mejor tratamiento tanto médico como dietético, en muchas situaciones las plantas medicinales pueden ser la primera línea de cuidados para evitar que los problemas se perpetúen y se compliquen.

Alteraciones más frecuentes:

Reflujo gastroesofágico: el reflujo de contenido del estómago al esófago es algo normal, que puede suceder de forma leve algunas veces en personas sanas, pero cuando ese reflujo provoca síntomas o complicaciones se denomina Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE).
Dispepsia: Dispepsia funcional es un término para los signos y síntomas recurrentes de indigestión que no tienen una causa obvia. También se la llama dolor de estómago y puede producirse tanto por comidas pesadas como por una función no óptima de alguna parte del sistema digestivo o por otros factores como el estrés.
Estreñimiento: como cada persona tiene su propio ritmo intestinal, lo más adecuado es definir este problema como una disminución del número de veces que se evacúan las heces, siendo estas difíciles de expulsar, de menor cantidad o volumen, así como un mayor esfuerzo defecatorio.
• Flatulencia o meteorismo: este problema tiene que ver con la generación excesiva de gases en el intestino por procesos de fermentación que causan molestias e incluso dolor.
Diarrea aguda: es la presencia puntual de heces más líquidas de lo habitual, generalmente acompañadas de un número aumentado de deposiciones que se puede producir tanto por infecciones como por cambios dietéticos.

La fitoterapia nos puede ayudar a mitigar muchas de estas alteraciones y también a proteger la función digestiva, tanto a nivel estomacal como hepático y biliar. Tener a mano estas herramientas de salud puede resultar de gran ayuda, así como conocer bien algunas de las principales hierbas y sus efectos en el sistema digestivo.

Aperitivas

Las hierbas con componentes amargos mejoran casi todos los aspectos de la digestión, tienden a promover las secreciones digestivas y acelerar la digestión. Estos compuestos se unen a los receptores amargos aumentan salivación, estimulan la producción de jugos digestivos a partir del estómago y páncreas, mejoran el flujo de bilis desde la vesícula biliar y aumenta el tono del esfínter esofágico.

La más popular en este grupo es la genciana (Gentiana lutea) pero también la raíz del agracejo (Berberis vulgaris), el diente de león (Taraxacum officinale) y la hoja de alcachofa (Cynara scolymus).

Digestivas

Ayudan estimulando el proceso digestivo en personas que se quejan de digestiones lentas o pesadas. La menta (Mentha × piperita) es una de las hierbas digestivas más conocidas para aliviar la dispepsia, y además puede evitar vómitos después de comidas muy abundantes. Muchas veces hace tándem con el poleo (Mentha pulegium) que tiene muchos componentes con propiedades antiespasmódicas útiles en casos de dolor de estómago y retortijones. También el sabroso y aromático jengibre (Zingiber officinale) es un remedio digestivo ampliamente utilizado que reduce los espasmos, es antiemético (antivomitivo) y aumenta la secreción de jugos digestivos, incluida la bilis y la saliva. El jengibre contiene ingredientes que también alivian el intestino y ayudan a la digestión al aumentar la peristalsis. La corteza de canela (Cinnamomum verum) es un remedio suave pero muy útil para la digestión lenta.

También podemos usar la pimienta negra (Piper nigrum) para estimular las secreciones ácidas del estómago y mejorar el vaciamiento gástrico, aunque no está indicada en personas con gastritis pues puede ser irritante. Tanto la canela como el jengibre y el agracejo ayudan también a reducir los niveles de glucosa en sangre después de las comidas.

Carminativas

Activan el tracto digestivo, aceleran y estimulan el proceso de la digestión y reducen los gases. El anís (Pimpinella anisum), el hinojo (Foeniculum vulgare), y el comino (Cuminum cyminum), son muy eficaces como antiflatulentos, pero también el cardamomo (Elettaria cardamomum), el eneldo (Anethum graveolens), la alcaravea (Carum carvi) y el toronjil (Melissa officinalis) son carminativos. La manzanilla (Chamaemelum nobile) también tiene estas propiedades y además es calmante y relajante gracias a un flavonoide llamado apigenina por lo que ayudará cuando haya dolor y espasmos gastrointestinales. En estos casos también es de gran utilidad la milenrama (Achilea millefolium). El orégano (Origanum majorana) y el tomillo (Thymus vulgaris) también pueden ser de gran ayuda para reducir gases y retortijones intestinales.

Protectoras de la mucosa gástrica

La raíz de malvavisco (Althaea officinalis) se usa para la inflamación de las paredes del estómago. Para usar la raíz de malvavisco se puede mezclar 1 cucharada de la hierba a granel en polvo con alimentos en cada comida. También la caléndula (Calendula officinalis) puede ser de gran ayuda y la ulmaria (Filipendula ulmaria) como antiácidos naturales. La raíz de cúrcuma (Curcuma longa) y el jengibre (Zinziber officinalis) ayudan a mantener bajo control la inflamación también a nivel digestivo. La raíz de regaliz (Glycyrrhiza glabra) protege las mucosas digestivas aumentando la producción de mucina, una secreción que protege contra los jugos digestivos. Si el regaliz no está desglicirrinizado, es decir, contiene ácido glicirrícico, se debe tener en cuenta pues estaría contraindicado para las personas hipertensas. La tila (Tilia sp.) también es una buena aliada en casos de acidez de estómago.

Estimulantes de la función biliar

Coleréticas o colagogas, algunas plantas ayudan a producir ácidos biliares o a su secreción por parte de la vesícula biliar, ayudando a la digestión de las grasas en el intestino delgado. Es el caso de la alchachofa (Cynara scolymus) y el mate (Ilex paraguariensis), la genciana (Gentiana lutea) y el regaliz (Glycyrrhiza glabra) como coleréticos y el cardo mariano (Sylibum marianum), el diente de león (Taraxacum officinale) y la menta (Mentha x piperita) como colagogos.

Protectoras hepáticas

Las digestiones también pueden mejorar si optimizamos la función hepática y en este sentido el boldo (Peumus boldus) gracias a la presencia de cineol tiene propiedades hepatotónicas y protectoras del estómago. El cardio mariano (Sylibum marianun) es estimulante y protector del hígado y debe usarse en cápsulas pues sus componentes bioactivos no son solubles en agua, con lo cual una infusión no tendrá ningún efecto. La cúrcuma (Curcuma longa) con su gran compendio de propiedades parece también mejorar la salud del hígado.

Laxantes estimulantes

Promueven el peristaltismo intestinal por un reflejo irritativo como consecuencia de la presencia de compuestos antraquinónicos. Entre los mejores se encuentran la hoja de sen (Senna alexandrina), la cáscara sagrada (Rhamnus purshiana) y algunos preparados de la hoja de aloe (Aloe vera). Siempre deben usarse a corto plazo para solucionar episodios breves de estreñimiento agudo.

Laxantes con fibra y mucílagos que aumentan el bolo fecal

El ejemplo más popular es la semilla de psyllium (Plantago spp.) que equilibra la función intestinal y alivia el dolor en personas con estreñimiento crónico junto a una buena ingesta de agua. Las plantas que tienen fibras que forman mucílagos ayudan a mantener las heces lo suficientemente húmedas y resbaladizas como para salir sin dificultad. En este grupo encontramos también la raíz de malvavisco (Althaea officinalis), la corteza de olmo rojo americano (Ulmus rubra) y la hoja de gordolobo (Verbascum spp.).

Antidiarreicos

La capacidad del psyllium para absorber líquidos hace que la hierba sea útil para tratar también la diarrea. Además, a medida que viaja a través del intestino, el mucílago del psyllium crea un efecto calmante que puede ayudar a aliviar los calambres. El aceite de menta (Menta x piperita) es un relajante para los músculos de la pared intestinal y si se busca ese efecto se debe tomar en forma de cápsulas gastrorresistentes.

Cuidado en el embarazo y lactancia

Algunas plantas medicinales no se recomiendan durante el embarazo, sobre todo en el primer trimestre, ni en la lactancia, por la falta de datos sobre su seguridad o incluso, en algunos casos, por estar contraindicadas:

Aceite de manzanilla, azafrán, boldo, consuelda, ginkgo biloba, té de hojas de frambuesa, agracejo, ajenjo, ruibarbo, apio, pasiflora, verbena, cardo santo, cedrón, cola de caballo, aguacate, albahaca, anís, infusión de canela, eucalipto, hierbabuena, higo, hinojo, hipérico o hierba de San Juan, menta poleo, aceite de orégano, infusión de perejil, raíz de regaliz, ruda, sábila o aloe vera en infusión, tilo, marrubio, muérdago, gatera, flor de Jamaica, hierba luisa, alfalfa, lobelia, té de labrador, ortiga, coca, estafiate, infusión de romero, salvia, culantrillo, cilantro, uña de gato, malva, mandrágora, angélica, cola de león, ligustro, cresta de gallo, plátano y alforja.

La evidencia científica la vamos a encontrar en las monografías publicadas por la Agencia Europea del Medicamento, la OMS o sociedades científicas internacionales como la ESCOP.

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