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Nutrición | La nutrigenética, clave para evitar enfermedades

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El pan engorda, la leche es mala, las dietas milagro ayudan a perder peso rápidamente, la grasa es lo único que engorda. Éstos y otros muchos falsos mitos son los que el doctor Eduardo González Zorzano, asesor médico de Laboratorios Cinfa, trata de desenterrar en su objetivo por inculcar hábitos de vida saludable entre los ciudadanos, sobre todo, basándose en la alimentación.

Los datos apuntan a que más del 60% de la población española padece obesidad o sobrepeso. Además, hoy en día consumimos una media de 1.820 Kcal/día por persona, mientras que en 2010  la media era de 2.609 Kcal/día. ¿Por qué entonces si comemos menos engordamos más? La respuesta es sencilla, “comemos peor y hacemos menos ejercicio», explica González Zorzano.

Por ello, el experto de Cinfa en nutrición aconseja acudir a un especialista antes de ponerse a dieta y “no caer en los falsos mitos ni dietas milagro, ya que no conseguiremos el resultado deseado a largo plazo”, afirma. El objetivo es inculcar los valores de la vida sana y crear unos hábitos saludables. Para ello, existen algunos consejos generales aplicables a la mayoría de las personas:

  • Aumentar el consumo de verduras, hortalizas y frutas, cereales integrales, legumbres y grasas saludables, como el aceite de oliva.
  • Sustituir la carne roja rica en grasas por carnes magras.
  • Comer más pescado.
  • Consumir un puñado de frutos secos al día.
  • Caminar al menos 30 minutos al día.
  • Comer varias veces al día, y en familia si es posible.
  • Beber 8 vasos de agua.
  • Controlar el estrés y el aumentar de las horas de sueño como armas para combatir la obesidad.

El experto hace especial hincapié en las grasas saludables, ya que, ningún alimento per se es malo. “La grasa, que está muy endemoniada, tiene funciones esenciales para la vida”, asegura. “Mejoran el sabor de los alimentos, favorecen su digestión, son la reserva energética de nuestro organismo, aportan energía, regulan la temperatura corporal… Lo que tenemos que hacer es comer de forma variada, y leer en el etiquetado de los alimentos que compremos qué tipo de grasa tienen, que no sean alimentos ricos en azúcares y que sean pobres en sal”, especifica.

 

 

Un 20-25% de nuestra alimentación debe ser grasa fundamentalmente insaturada, que se encuentra en el aceite de oliva, frutos secos y pescados como caballa, el salmón, la sardina, el boquerón o el atún.

Por el contrario, se deben evitar las grasas saturadas y éstas se encuentran en carnes, embutidos, mantequilla, despojos cárnicos, etc. También como grasas saturadas se engloban las grasas trans, presentes en la bollería industrial, platos precocinados, etc.  Son más difíciles de asimilar por nuestro organismo y a la larga pueden llegar a acumularse en las paredes de las arterias y llegar a producir problemas cardíacos, vasculares, obesidad y trastornos venosos.

Consejos para comer grasas saludables

  • Evitar en lo posible productos de bollería, platos precocinados, caldos concentrados todos ellos ricos en grasas trans incluso las famosas patatas fritas (hazlas en casa, son más sanas).
  • Comer frutos secos todos los días, al menos unos 30 gramos de nueces o cacahuetes.
  • Los productos lácteos mejor desnatados o frescos.
  • Cocinar con aceite de oliva y no abusar de frituras. Mejor cocinar al vapor o a la plancha.
  • Consumir  pescado dos o tres veces por semana.
  • Leer el etiquetado de los productos y evitar los que tengan gran cantidad de grasa total, colesterol, etc.
  • La carne se puede comer 2 ó 3 veces a la semana, y si puede ser magra mejor. Pavo, cerdo, pollo, conejo…

No obstante, el experto recuerda que no todos los consejos son aplicables a todas las personas, y por eso recomienda siempre ponerse en manos de un especialista. Y es que no es sólo la obesidad el único problema que se puede evitar mediante la alimentación sana, “existen muchas enfermedades de las cuales podemos mejorar o retrasar su aparición mediante una alimentación sana y específica, como son la hipertensión, colesterol, diabetes, etc.”, explica González.

Análisis de adn para una dieta personalizada

Para ello, existen test nutrigenéticos. La prueba consiste en realizar, mediante una pequeña muestra de saliva, un análisis de ADN que identifica 23 posibles variaciones genéticas que muestran la predisposición genética de esa personas a padecer o no enfermedades relacionadas con la alimentación.

Este servicio, que ya se está ofreciendo en farmacias, permite al nutricionista realizar un informe detallado con los datos y recomendaciones específicos para cada paciente, con el objetivo de implantar unos nuevos hábitos de alimentación en su rutina diaria. “Gracias a esta herramienta, podemos conocer la relación entre los genes y la respuesta individual a la dieta, es decir, podemos saber por qué dos personas, comiendo lo mismo, responden a una misma dieta de forma diferente, ya que los factores genéticos nos determinan en un 30%”, finaliza el experto. •

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