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Puntualsenna

Verde es también el color de las cruces que campean en las casi veinticinco mil Farmacias de nuestro territorio español.

“¡Qué tranquilidad, me dice la entrañable viejecita, ver la cruz de su Farmacia encendida una noche de guardia!”!. (Vélez dixit).

Pero, ¿todas las Farmacias son iguales? Me fastidia que siempre se hable de Farmacias y no de FARMACÉUTICOS.

“Yo compro mis “medicinas” en la Farmacia de siempre”. ¡No! Debe oírse: “A mí me dispensa y me aconseja mi boticario de siempre”.

Me preguntaba ayer, y no quiero ir de buen ejemplo ya que hay muchos, un nuevo paciente por un medicamento que aún no está comercializado en España y que lo necesitaba para un caso muy concreto e importante. Yo, inicialmente, le expliqué el asunto. Le hablé de lugares donde podría dirigirse como el departamento de medicamentos extranjeros y el por qué de esta problemática.

Se explayó conmigo, me habló de su hija, de su enfermedad neuronal, necesitada en momentos concretos de una medicación tranquilizante que en determinados episodios sólo podría administrársela por vía rectal; forma farmacéutica no existente en nuestro país.

Siguió, en este caso endulzándome el oído, diciendo, muy agradecido, cómo era posible que tras haber visitado tres Farmacias antes que la mía, en ninguna se hubiesen parado a explicarle lo que yo estaba haciendo con él. Se habían remitido, con toda amabilidad, a reconocer su ignorancia sobre el tema.

Pensaba, me ha dicho, que no creía que hubiese sido por desidia sino, quizás viendo la afluencia de público, por falta de tiempo.

“A usted, y no es quitarle mérito, lo he visto tan solo que es lo que me ha hecho quemar el último cartucho y entrar a preguntar antes de darme por vencido e ir de nuevo al especialista”.

Aquí es cuando me ha tocado mi fibra sensible y me ha dado en el clavo hiriente de nuestra profesión.

Le he contestado que, efectivamente, mi Farmacia por desgracia no está ubicada cerca de un ambulatorio o en un lugar de mucho paso donde se acumulen las consultas, pero, aun no siendo así, lo hubiera atendido igual, pues sólo “trabajo” en un 90% el medicamento.

Y aquí aparece el meollo del asunto. ¿Quién es bueno la Farmacia o su titular? Aunque parezca, por mis diarios, que soy un obseso del farmacéutico exclusivamente sanitario, no hay nada más lejos de la realidad y aún más en los momentos en los que vivimos.

Hay que ampliar horizontes, abrir nuevos canales y estructurar nuestras Farmacias como las mini empresas que son, pero, ¡ojo!, especializándonos, y me explico.

Cuando por circunstancias de viajes me he convertido en paciente de una Farmacia siempre he considerado el aspecto de ésta para entrar o no. Si se ha tratado de la adquisición de unos comprimidos para una faringitis me ha dado igual el aspecto más o menos polifarmacéutico de la oficina o de la gran afluencia de público. Pero si he necesitado de un medicamento, sujeto a prescripción médica,  he buscado una Farmacia recoleta y de poco personal. ¿Por qué? Muy sencillo: porque necesitaba contar con el factor humano para poder explicar mi condición de farmacéutico, mi despiste al preparar el equipaje y la perentoria necesidad de que se me dispensase sin receta lo requerido.

Es una forma de Atención Farmacéutica, al igual que puede ser el consejo sobre lociones, cremas y demás pócimas, valga el ejemplo, para el envejecimiento; atención que habitualmente lleva implícito un largo tiempo pero unas posibilidades de negocio más fructífero que el dispensar seis recetas convencionales.

Todas las consultas que se reciben en aspectos parafarmacéuticos son más rentables que las meramente farmacológicas o patológicas y me parecen de lo más éticas. Nada tengo contra las Farmacias costeras, que es como les llamo yo a las costabravías o costasoleñas. Góndolas, expositores, pantallas de plasma y el correspondiente personal para atender debidamente.

Que más quisiera yo que me tocase el euromillón e instalar mi sueño dorado de la polifarmacia, pero volviendo a la fidelización y al título de este diario: ¿por qué no ayudamos al personal dándole distintos colores a las cruces de nuestras Farmacias para que la gente sepa, cuando cruce el umbral, qué tipo de terreno pisan?

Olegario
Por la transcripción:
Pedro Caballero-Infante

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Angileptol. Al diablo con el dolor de garganta.

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