Close Menu
Ferring

NO Mobile

Estás leyendo

Artículos | El oro también simboliza la fidelidad y la felicidad

Compartir

Puntualsenna

La tradición, que también extiende su manto vaporoso, saltó no se sabe cuando al rito de la conmemoración de todo tipo de efemérides. Y así, un aniversario no es más que la fecha señalada en la que se cumple un número exacto de años desde que aconteció un suceso significativo. Entonces, todo cobra sentido, ilusión y valor. 

La revista Acofar, en cierto modo también mi revista, justo en este número, cumple en el tiempo un acontecimiento único y singular: ¡Bodas de Oro! Esto significa mucho y, entre otros aspectos, que ya cumplió las bodas de Madera (5 años), las de Aluminio (10 años), las de Cristal (15 años), las de Porcelana (20 años), las de Plata (25 años), las de Perla (30 años), las de Coral (35 años), las de Rubí (40 años), las de Zafiro (45 años) y ha alcanzado, plena de felicidad, las de Oro, en sus cincuenta primeros espléndidos años de historia fecunda.    

La tradición reconoce que se inició la costumbre de entregar a los esposos, como símbolo de unión perdurable en el tiempo, un regalo conforme se cumplían los aniversarios de boda. La tradición dice que los presentes estaban hechos de distintos tipos de materiales, conjugando el aumentando de categoría, de los más sencillos a los más sólidos, y de menor a mayor prestancia, valor y fortaleza, según iban transcurriendo los años. Símbolo evidente de mayor solidez y cohesión en la estabilidad y relación de la pareja. El primer aniversario es de ‘papel’, el segundo de ‘algodón’, el cuarto de ‘seda’, etc.

28108715


En la antigüedad más remota se solían ofrecer a las parejas regalos o presentes a base de objetos hechos con el valioso metal precioso áureo (de ahí el apelativo de oro), como joyas, elementos ornamentales, estatuillas, vestimentas decoradas y adornadas de color dorado. Sin embargo, no era de buen gusto entregar perlas a la novia porque representaba las lágrimas del llanto desconsolado. Adornarse con perlas el día fijado para el ceremonial nupcial indicaba mala suerte en el destino. Las perlas se asemejan, decían, a las lágrimas, señal de llanto a lo largo del matrimonio.

Al parecer la tradición se originó a lo largo de la Edad Media, en una zona central de la Europa, en Alemania, según algunos tratadistas del curioso tema, para conmemorar el veinticinco aniversario de una pareja; si se cumplía en plena armonía y estabilidad la esposa era agasajada por sus amigos y coronada con una diadema de plata. Si se alcanzaba la cincuentena de años, la dama recibía entonces una corona luminosa, dorada por el noble metal. Estos aniversarios, a partir de la costumbre que fue afianzándose lustro tras lustro, fueron conocidos como las bodas de plata y de oro, respectivamente.

Dejemos ya las consideraciones sobre las curiosidades y brindemos ahora: ¡Felicidades de oro, pues, a nuestra querida revista farmacéutica Acofar! Empero, ¿quiénes forman tan fiel pareja matrimonial? A buen seguro que entre el contenido siempre atractivo de la misma y la fidelidad de los lectores anda el juego amoroso perdurable. En este tiempo lo que cabe esperar es que cumpla, con el mismo sentido de la entrega amorosa editorial, las bodas de Esmeralda (55 años), las de Diamante (60 años), las de Platino (65 años), las de Titanio (70 años), las de Brillante (75 años), las de Roble (80 años), las de Mármol (85 años), las de Granito (90 años), las de Ónix (95 años), etc., etc. Y, mi querido lector, usted que lo lea. Gracias, Mª Teresa (el alma de oro de la redacción, desde su fundación), por recordarme tan sobresaliente efeméride. ¡Enhorabuena Acofar!  •

Joaquín Herrera Carranza

 

Comparte esta entrada:

Angileptol. Al diablo con el dolor de garganta.

Suscríbete a nuestro boletín

close

Apúntate a nuestro boletín

Recibe en tu correo los contenidos más relevantes sobre el sector: