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Artículos | Hay que potenciar nuestra marca Acofar

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Esta innecesaria rapidez deteriora las arcas de nuestras Cooperativas que en época de bonanza podían aguantar el «tirón», pero que en los tiempos, verídicamente duros que atravesamos, hay que plantear estos permanentes actos de mostrador de otra forma y acostumbrar mejor a la gente..

 

Soy consciente que muchos cooperativistas  no tienen noción de que ellos son los dueños de su distribuidora y que han abusado y abusan de ellas y de las que les cubren las faltas, exigiendo hasta cuatro o cinco pedidos diarios en los que la logística vale más que el valor bruto del pedido. El famoso caucho quemado de Paulino Estrada.

Esta actitud, tendente al capricho del paciente, disfrazada de buena Atención Farmacéutica, puede llamarse ignorancia, egoísmo, insolidaridad y falta de profesionalidad. Esto último consiste en que el boticario que actúa así no quiere asumir la responsabilidad de que, en el caso de que su argumento sobre la urgencia del fármaco fracase, usar la otra vía del cambio por un similar.

Escribo esto en mi diario después de leer un magnífico editorial en nuestra revista Acofar (número 506) del que es autora la Presidenta de Jafarco, María Jesús Oya Amate, en el que, de una forma suave y sutil, reclama la solidaridad a la que hago alusión.

En tiempos especialmente difíciles tenemos que arrimar el hombro y tomar conciencia de que no se le puede apretar más a la distribución sino que,  por el contrario, tenemos que ayudar para que la nave siga flotando, aunque ya la quilla esté rozando las olas, defendiendo con uñas y dientes la estabilidad de lo que es nuestra Gran Rebotica: los almacenes de distribución.

Como la palabra solidaridad, en boca demagógica de muchos compañeros, no deja de ser una  utopía, habrá que recurrir a medidas represivas, palabra que suena mal como el de cirugía, sinónimo del fracaso de la medicina.

Porque me temo que el boticario medio seguirá mirando su ombligo y dándole caprichos al «cliente», en este caso, para no perderlo.

El farmacéutico, prototipo de esta actitud mezquina, suele alegar que si  a un usuario le falta un medicamento de una partida de cinco se lleva el resto de las recetas a otra Farmacia. Esta visión, repito, tan interesada como tacaña, está haciendo morir a la gallina de los huevos de oro que no es otra que la distribución.

No digamos la insolidaridad que denuncia (no olviden que escribo en el órgano difusor de Acofarma) su Director General, Alberto Rodríguez haciendo referencia a las marcas blancas.

Si las grandes cadenas de distribución como Mercadona o Carrefour van ganando por días en este terreno, nosotros no logramos potenciar las nuestras propias, como son las marcas Acofar, cuando tenemos la sartén por el mango.

¿Alguien solicita marcas comerciales de productos como antisépticos tópicos, termómetros o chupetes?. Nadie. ¿Son muchos los farmacéuticos que, ante esta ocasión que la pintan calva, dispensa los productos nuestros?. Pocos.

De ahí que también suscriba las permanentes llamadas de Antonio Mingorance, Presidente de Fedifar que, ante la crisis, pide sin que le duela la boca de tanto hacerlo, más vínculo entre la Farmacia y el mayorista porque de no ser así estamos ayudando a los que desde la Administración hacen todo lo posible por deteriorar uno de los mejores servicios sanitarios del país.

-Señora no se preocupe que el medicamento que le falta es solo un complemento del resto de los que se lleva. Venga mañana que seguro llegará con el pedido habitual.

¿Cuesta tanto trabajo?. A lo peor es que esta palabra le produce a muchos alergia. •

«Olegario»

Por la transcripción: Pedro Caballero-Infante

caballeroinf@hotmail.com

http://pedrocaballerinfante.blogia.com

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