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Artículos | Atención farmacéutica: la cita es en Vigo

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Los Congresos Nacionales de Atención Farmacéutica irrumpieron con una gran fuerza en el panorama profesional en 1999, en el que la primera edición, celebrada en San Sebastián, atrajo a mil doscientos farmacéuticos venidos de todo el país, con una ilusión enorme por renovar su profesión y hacerla más útil a la sociedad. Tras este Congreso vinieron programas de formación y de implantación, Consensos, se crearon nuevas sociedades científicas, y mal que bien, todo el panorama farmacéutico supo que la Atención Farmacéutica existía, y que algo se movía en nuestra profesión.

El viaje que partió de San Sebastián, siguió por Barcelona, Granada, Valencia, Oviedo y su última parada fue en Sevilla. Muchas cosas han pasado en estos años en torno a los farmacéuticos; la mayoría, no muy buenas, por cierto. Pero siempre que un Congreso de la Fundación aparecía en el horizonte, parecía darnos bríos nuevos para afrontar un futuro que entre todos, por acción u omisión, hemos hecho más difícil.

Muchas ilusiones nos hemos dejado en el camino. Un camino que ha resultado ser largo y tortuoso, como en la canción de los Beatles, y al que aún no le hemos visto la línea de meta. Mucha gente se ha quedado en la cuneta, y bastante otra va en estado catatónico, sin saber muy bien a dónde dirigirse. Eso sin contar con los salteadores de caminos, que se acercaron a ver lo que pillaban.

Pero a pesar de todo, permanecer en el camino sigue mereciendo la pena. Porque la necesidad de un profesional que se encargue de una farmacoterapia cada vez más compleja, en una sociedad más y más medicalizada, es una realidad que nos debe hacer emerger de nuestras cenizas. Eso sí, si de algo debemos estar seguros es de que nadie va a venir a nuestro rescate, y que hora es de asumir nuestro propio futuro, y no dejarlo en manos de agentes externos, a los que poco o nada les interesa lo que nos pueda pasar.

Después de todos estos años, al menos sabemos que hay caminos que no se deben volver a recorrer, y que aún quedan algunos que se deben experimentar. Paralelo a nuestro fracaso en la implantación de la Atención Farmacéutica, hoy sabemos que en Estados Unidos estos servicios se están imponiendo sin vuelta atrás. Si queremos analizar desde una perspectiva histórica qué es lo que ha llevado al éxito a la Atención Farmacéutica en Estados, en donde se denomina Medication Therapy Management después de abandonar como terminología Pharmaceutical Care, lo primero que hay que decir es que llevaban más años que nosotros en este camino. Sin embargo, y aunque la antigüedad es un grado siempre, hay componentes estratégicos que debemos tener en cuenta y que nos deben hacer huir de usar esto como excusa.

Lo primero que hay que decir en cuanto a la estrategia seguida es que el modelo ha sido radicalmente diferente. Y no me refiero al manido modelo farmacéutico, sino a cómo se ha pensado el camino a seguir. Mientras que en España, los primeros farmacéuticos que nos acercamos a este mundo, comenzamos a dar cursos de formación sobre esta nueva actividad asistencial, con más ilusión que experiencia en esta nueva actividad, en Estados Unidos la implantación fue el primer paso, y desde el principio la Universidad, muy implicada desde los inicios, indujo la experiencia de trabajar en farmacias y centros asistenciales desde los que estudiar formas de abordar la enorme morbi- mortalidad asociada a una farmacoterapia cada día más compleja. Este paso aún no se ha dado en España, en donde aún seguimos teorizando y consensuando sobre algo que dista mucho de tener una realidad palpable. La Universidad española además, ha estado y está muy alejada de la realidad asistencial y de una investigación cercana a la implantación práctica. Ha habido experiencias puntuales, pero sin sentido de la continuidad, y la percepción general es que la práctica y la teoría van por caminos absolutamente alejados e incomprendidos entre sí.

Además, un sistema sanitario costosísimo y desigual como es el estadounidense, ha servido en este caso como facilitador de la implantación de estos servicios. El dominio de unas aseguradoras privadas, ávidas de obtener beneficios adicionales y de mejorar su competitividad frente a otras compañías, hizo que se fuese más permeable a la experimentación de una nueva tecnología sanitaria como la que representa la Atención Farmacéutica. Esto, y la demostración por Alexandra Perez y colaboradores en Pharmacotherapy, de que por cada dólar invertido en servicios asistenciales farmacéuticos, la entidad proveedora ahorraba una media de 4,1— un 410%, eso sí que es margen y no el 27,9% a la baja de las farmacias españolas —, ha hecho que el problema ahora no sea si se va a pagar este tipo de servicios, sino cómo formar rápidamente profesionales para que atiendan la demanda. Y todavía hay quien dice que Europa es progresista y Estados Unidos conservadora.

Hoy lo que toca en España es proyectar un centro piloto, en el que probar que los beneficios de la Atención Farmacéutica para la salud de los españoles, es el mismo que para los habitantes de Estados Unidos. Un centro en el que atender pacientes y estudiar los beneficios clínicos, económicos y de calidad de vida en los pacientes, y desde el que diseñar un modelo asistencial y otro docente para esta práctica. Y abandonar la estrategia de dejar toda la responsabilidad de la implantación en manos de unos farmacéuticos presionados por tantas rutinas, y agobiados por tanta responsabilidad que significa esta actividad asistencial.

Si cada cita tiene un reto por delante, hoy es el día de poner en valor lo mucho que se ha hecho por la Atención Farmacéutica en este país, pero que no se ha puesto en práctica. Es el momento de dejar la prédica, los cursos acreditados, los discursos vacuos y los consensos de cara a la galería.

Estamos solos, pero en condiciones de luchar por nuestro futuro. Suficientemente maduros como para no creer más a quienes han hecho solo  política de la Atención Farmacéutica, y a los que la han utilizado para sus intereses personales. Ha llegado el momento de no poner más excusas y de dar un paso al frente. Seguir por el camino que hemos llevado hasta ahora, no es más que dar vueltas y más vueltas sobre nuestro eje. Si nos dan la oportunidad, estamos en condiciones de conseguirlo.

Y por todo lo que nos jugamos, Vigo no puede ser un punto de encuentro más. No podemos hacer de este Congreso una cita para añorar ilusiones perdidas en el camino. Vigo debe ser el definitivo punto de partida. Probablemente, la última bala en la recámara. Posiblemente, para que se convierta en el definitivo pistoletazo de salida. •

Manuel Machuca
Presidente de la Organización de Farmacéuticos Ibero-Latino-americanos (OFIL)




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