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Artículos | No se trata de volver a las cavernas

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Este último responde al título de : «La comunicación como herramienta en Seguimiento Farmacoterapéutico» y hace un estudio pormenorizado  sobre el trato directo entre el boticario y su paciente.

Hablan de la proxemia (acercamiento físico con el paciente), el paralenguaje (caracterícticas vocales del habla) y hasta de la apariencia física del profesional farmacéutico (vestimenta etc…)

¿Qué conclusión positiva he sacado de este escrito? Que hay aún, afortunadamente, compañeros que le dan importancia a las relaciones personales y a la presencia del farmacéutico como forma de «fidelizar» al paciente.

He manifestado hasta la saciedad mi muy personal animadversión a que la «fidelización» (¡que poco me gusta este palabro. Parece que estoy haciendo referencia a un  cubano!) pase ineludiblemente por tarjetitas de plástico, acumulación de puntos y regalitos.

Para mí la auténtica lealtad del usuario se consigue con el trato personal. Que el paciente no vaya a su Farmacia sino a su farmacéutico, sea éste  el titular, el sustituto o el adjunto.

Amigos me critican porque sigo teniendo mi principal cuenta corriente desde hace años en el  mismo banco, que por cierto es el de los farmacéuticos.

-¿Cómo sigues en esa entidad con lo lejos que te coge?

-Porque yo no busco un banco que me dé mejores condiciones sino mejor trato humano

Llevo años perfectamente atendido  por unos bancarios que tienen cara, nombre y apellidos y de esta forma cuando hablo por teléfono con Inmaculada, Antonio, Otilio o Juan no estoy hablando con un establecimiento sino con personas que me conocen y hacen todo lo posible, y lo consiguen, por resolverme cualquier problema.

¿Cuándo conseguiremos que el público, al igual que hemos hecho en la publicidad con lo de «Consulte con su farmacéutico», diga yo voy a la Farmacia de Don José, o doña Marta , en lugar de a la de mi barrio o la que más cerca me coja?

Como decía al principio  el reportaje «congelado» lo he puesto en el microondas  porque en él se habla de un móvil compatible con un programa que requiere conexión con Internet.

Sólo la lectura del titular me da cierto pánico. Dice así: «Se ha diseñado un programa para gestionar la botica desde el móvil». Pero profundizando en la lectura el panorama se ensombrece más, porque en un rompetexto se lee: «Así el farmacéutico desde su CASA podrá acceder a la señal de videovigilancia y ver lo que sucede en la farmacia, tanto en caso de una alerta como en caso de «echar un vistazo» (el entrecomillado es mío) a lo que está pasando en el momento».

Quiero que se me entienda bien, pues la idea y el proceso están creados por una Cooperativa integrada en Acofarma y a la que tengo en alta estima.  Mi intención es llamar a rebato en momentos difíciles en  el que farmacéutico ha de poner toda la carne en el asador.

Conozco a determinados políticos de mi comunidad, altos dirigentes de la sanidad, que nos tienen personal ojeriza, doy fe de ello, y que, «sotto vocce», nos consideran unos privilegiados comerciantes que desde tiempo inmemorial sólo nos dedicamos a dar una vuelta por la botica para hacer caja.

Si a todo esto le añadimos la lucha sin cuartel que unos escasos boticarios están llevando a cabo para conseguir consolidar la tan añorada, como difícil, imposición de la Atención Farmacéutica hemos de llevar mucho cuidado con darle tres cuartos al pregonero ejerciendo nuestra profesión a vista de pájaro.

Esto no quita para que el «Fedemóvil», así se llama el invento, sea necesario para como se dice, también, en el reportaje los farmacéuticos puedan solicitar con más frecuencia resultados: Tickets medios, facturación diaria de recetas, facturación de venta libre, número de operaciones en efectivo o de pago con tarjeta etc….pero siempre como complemento.

Que la imagen no sólo de los políticos sino de la opinión pública no siga encapsulada con la Farmacia de los mediados años del siglo pasado donde el mancebo, cuya labor enaltezco desde aquí, era el informador personal del boticario ausente.

No se trata de volver a las cavernas pero que Robocop no sustituya totalmente a Don José. •

«Olegario»

Por la transcripción: Pedro Caballero-Infante

caballeroinf@hotmail.com

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