Close Menu
Ferring

NO Mobile

Estás leyendo

Editorial Opinión | Distribución y farmacia en la crisis de la COVID19

Compartir

Cetaphil_PRO_Oil_Control

Eladio González Miñor
Presidente de FEDIFAR

La irrupción de la COVID19 en nuestras vidas ha provocado que gran parte de las dudas y certezas que teníamos y sobre las que desarrollábamos nuestra labor profesional hayan saltado por los aires. Escribía en estas mismas páginas, a finales de septiembre de 2019, un editorial en el que, bajo el título de ‘Tiempos recios’, mostraba mi preocupación por algunas medidas que desde algunos organismos se proponían para aplicar en el sector (como las recogidas en el segundo Estudio del Spending Review de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) o las que se esbozaron en el ‘Plan de acción para fomentar la utilización de los medicamentos reguladores del mercado en el Sistema Nacional de Salud: medicamentos biosimilares y medicamentos genéricos’). Todo esto se lo ha tragado, de momento, este tsunami que tan duramente ha golpeado nuestra sociedad que, sin embargo, ha dejado a la vista algunas realidades que no se deben olvidar cuando las aguas vuelvan a su cauce y alguien intente volver a poner sobre la mesa ‘soluciones imaginativas’ en nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS).

Entre estas realidades está la imperiosa necesidad de que nuestro sistema de salud tenga colaborando en sus filas a profesionales tan necesarios como los farmacéuticos y las empresas de distribución farmacéutica. En estos tiempos recios que hemos pasado y que seguimos recorriendo juntos, el papel que juegan estos dos agentes de la cadena del medicamento ha sido esencial para afrontar el estado de crisis que ha traído la COVID19, en la medida en que han sido capaces de normalizar la anormalidad: proporcionar al ciudadano un acceso ágil y directo a los medicamentos y productos sanitarios que han necesitado para cuidar de su salud.

Distribución y farmacia han demostrado que constituyen un tándem muy potente para nuestro sistema de salud, un mecanismo engrasado a lo largo de los años que constituye una pieza esencial para el correcto funcionamiento de la cadena de suministro de medicamentos. En estos días difíciles hemos dado muestra de ello en multitud de ocasiones, y no únicamente en aquellas labores de suministro y dispensación habituales. Por ejemplo, junto al CGCOF, nos pusimos a disposición de las autoridades sanitarias para aprovechar la capacidad logística de las empresas de distribución y la capilaridad de la red de farmacias de cara a evitar contagios por COVID19 y permitir que los ciudadanos recogiesen en las farmacias los medicamentos que antes debían buscar en hospitales o centros sanitarios. ¿Otro ejemplo? La distribución a distintos puntos del país del material procedente de donaciones para hacer frente al coronavirus.

Los distribuidores farmacéuticos somos un servicio esencial para nuestra sociedad. Durante estos meses, los trabajadores de los almacenes mayoristas y los repartidores han dado lo mejor de sí para que las farmacias pudiesen tener los medicamentos y productos sanitarios que requerían los pacientes en condiciones de equidad, calidad y seguridad. Somos conscientes de que en determinados casos ha resultado imposible responder a todas sus demandas, siempre por causas ajenas a nuestra voluntad motivadas por una demanda inusual imposible de cubrir, pero sabemos que los farmacéuticos reconocen a sus distribuidoras como sus aliados más fieles. Es algo reconfortante.

La fortaleza de un sistema sanitario se mide por los profesionales que trabajan en él y para él; hombro con hombro, por su sostenibilidad, su eficiencia y su buen funcionamiento. Por eso, puedo decir orgulloso que, en estos momentos, todos y cada uno de los agentes que conformamos los tres eslabones de la cadena de fabricación, distribución y dispensación de especialidades farmacéuticas (ahí hemos estado Farmaindustria; Aeseg; el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos y Fedifar), hemos trabajado unidos, poniéndonos al servicio de las autoridades sanitarias e intentando aportar cada uno su granito de arena para hacer frente a esta gran crisis sanitaria.

Quiero finalizar este editorial señalando que la crisis generada por la COVID19 nos tiene que dar a todos una cierta perspectiva para poder encarar el futuro con mayores garantías. Una perspectiva en la que distribución farmacéutica y la farmacia deben seguir jugando un papel clave en nuestro sistema sanitario. Gracias a todos los farmacéuticos y gracias a todas las empresas de distribución por el trabajo realizado, por el que realizáis y por el que realizaréis en el futuro. #EnrutafrentealCOVID19.

Comparte esta entrada:

Angileptol. Al diablo con el dolor de garganta.

Suscríbete a nuestro boletín

close

Apúntate a nuestro boletín

Recibe en tu correo los contenidos más relevantes sobre el sector: