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Editorial | ¿Es la Farmacia el problema?

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En el ámbito de nuestra actividad, todos estamos abrumados por las medidas emprendidas por las distintas Administraciones del Estado tendentes a reducir el gasto farmacéutico que, en conjunto, han dado lugar a aquello de «trabajar más por menos». La desgracia es que son medidas que están para quedarse. Será muy difícil volver a situaciones de crecimientos de dos dígitos, frecuentes hace varios años.

Pero, realmente, ¿es la farmacia el problema? En realidad, lo que está en cuestión es la financiación de la sanidad. La demanda de servicios sanitarios crece y no sabemos muy bien cómo enfrentarnos a ellos. Hay posibilidades de hacerlo pero puede afectar a valores básicos de nuestra democracia como puede ser la equidad en el acceso al sistema sanitario. Y esto, con razón, es algo que produce migrañas en muchos despachos.

Según un estudio publicado recientemente por el CGCOF, el gasto sanitario público en España suponía en 2009 el 6.52% s/PIB y la farmacia (comunitaria y hospital) un 1.39% s/PIB. Queda, por tanto, un 5,13% s/PIB, curiosamente, partida que en los últimos años crece bastante más que farmacia y, desde luego, mucho más que farmacia comunitaria. ¿No será, entonces,  necesario empezar a solucionar el problema por la partida más importante y que más crece?

Si nos centramos ahora en el sector de distribución, creo que es hora de asumir la realidad. En un estudio publicado recientemente por Antares, se mostraba que de los medicamentos financiados con los que opera la distribución farmacéutica, entre el 47.5 y 66.6% se opera con márgenes negativos. En el resto de medicamentos, el margen oscila entre el 0,8 y el 1.7%. Sin entrar en el detalle de los números, es evidente que en cualquier sector, esto tiene consecuencias y el nuestro no va a ser menos. Es imposible mantener el servicio actual, universal y equitativo para todas las farmacias y, en consecuencia, para todos los ciudadanos, bajo estas circunstancias. Y el primero que tiene que darse cuenta de ello es la propia farmacia. Lo que está en juego, entonces, no se es sólo la rentabilidad de las empresas de distribución (algunas de ellas, en posición financiera delicada, además) sino el propio modelo de farmacia fácilmente accesible a todos los ciudadanos, profesional, etc. Creo sinceramente que ha llegado el momento de que todo el sector se replantee la situación. Pretender que la crisis económica afecte al sector de farmacia sin que se resienta el modelo es un brindis al sol.

Juan Miguel Díaz García

Presidente de NAFARCO

 

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